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Mensaje por Lylian Phoenix el 19/6/2009, 5:29 pm

She had the World 9rt8ra

Aquí traigo un fic basado en lo que me inspiró la canción She had the World de Panic at the Disco.
Es mi primera historia publicada oficialmente. Lo primero de todo lo que tengo escrito que paso a ordenador y me da bastante miedo.
Espero alguna opinión sincera, os daré mucho amor por ello ^^
Leed, si os parece bien lo que he escrito disfrutad, y después despedazadme por completo.

She had the World

Fue una persona de firmes convicciones. Ideas fijas. Imperturbable, astuta, ambiciosa, altanera. Siempre se mostraba digna por muchas desgracias que se cerniesen sobre ella.
Segura de si misma, destilaba fuerza con una chispa de veneno y profunda inteligencia.
Orgullosa, autosuficiente, individualista, intuitiva e instintiva en los momentos clave. Sutil, tremendamente sutil aunque mordaz.
Todas estas cualidades acompañaron a mi Vesper desde que la memoria me permite recordarla.
Gracias a ello, a la suerte que siempre parecía acompañarle y a su enorme capacidad de persuasión le habían hecho llegar tan lejos.
Tenía el mundo en sus manos, lo sabía y no había otra sensación en el mundo que más placer le produjese que eso. Tener el control, manejar las cosas y sobre todo, a las personas a su antojo.
Nos conocimos durante nuestra niñez. Era su único amigo y nunca supe explicarlo hasta bien entrado en edad. Dejaba que me manejase, le consentía todos sus caprichos y daba lo que fuese para conseguir su aprobación o un simple “Te felicito” carente de todo sentimiento salido de sus labios.
Comenzamos a crecer, de niños, uno menos inocente que el otro, a adolescentes. Ya no podía reprimir las ganas que tenía de ella, no podía alejarme de su lado por mucho que hubiese empezado a comprender que solo me utilizaba. Ella tenía otras necesidades que, por supuesto, no eran las mías. Siempre estaba pensando en su futuro, en su empresa, en las riquezas y el poder que conseguiría y en como viviría. Siempre lo remataba todo con un “Contigo claro”, como un simple trámite para asegurarse de que permanecía con toda mi atención y mis sentidos puestos en ella. Podría haberlo hecho sin necesidad de que ella me mantuviese atado, por que lo habría hecho igualmente.
En pocos años quiso empezar a experimentar y por suerte para mi y como otro de sus trámites para mantenerme a su lado conseguí tenerla entre mis brazos, besar sus labios y acariciar su perfecto cuerpo.
Pudo haber tenido a cualquier otro pero le hubiese supuesto una gran pérdida de tiempo y eso era algo que no la interesaba en absoluto.
Hablaba del futuro con emoción mientras hacía lo que había planeado saliese a flote a la perfección y siempre lo conseguía.
Su mirada se perdía en el futuro pero jamás perdió su determinación y su deseo de riqueza, fama y poder que era lo que le hacía seguir adelante sin descanso.
Yo sufría pero me conformaba teniendo la certeza de saber que yo siempre sería y he sido el único.
Finalmente nos casamos. Yo mejoraba su imagen de mujer felizmente casado y perdidamente enamorada de su apuesto esposo. Aquel era un papel que los dos interpretábamos a la perfección.
Tenía el mundo, y a mi, en sus manos.
Ella era feliz pero no por mi causa. Yo no lo era pero no me hubiese permitido perderla jamás. Hasta que la perdí.
No, no encontró el amor, y a Dios doy gracias por ello.
Tenía el mundo en sus manos y un día lo perdió todo. Desde aquel día nada volvió a ser lo mismo y jamás volverá a serlo.
No sabemos en realidad por qué llegó a entrar en aquella situación y mucho menos saber por qué no salió de ella.
¿Tanta humillación sentía? ¿Tanta pérdida? ¿Rabia? ¿Frustración?
Todo eso y mucho más fue lo que vimos en aquella mujer imperturbable y fría.
Toda su personalidad y todas sus caretas se vinieron abajo dando paso a un ser, a una criatura indefensa, desprotegida. Estuvo ida desde entonces. Se movía por instintos, comía cuando tenía hambre, dormía cuando tenía sueño.
Su mirada se perdió para siempre, desenfocada y ausente de todo rasgo que antes hubiese podido poseer.
Parecía no conocer a nadie, a ninguno de nosotros, no vernos.
Pasaba los días sola deambulando de un lado a otro por la mansión. De vez en cuando conseguía salir a los jardines y cuando ninguno de nosotros estaba vigilando su seguridad se escapaba a la playa y a los acantilados que siempre la gustaron.
Sus silencios solo eran rotos de tanto en cuanto. Hablaba, no con nadie, con el vacío, con la nada, con algo o alguien que ella podía ver y nosotros no.
Muchos médicos la visitaron y todos decían lo mismo: “Está completamente sana, señor” Ninguno sabia la causa de la desaparición de su cordura.

Nosotros nos manteníamos en el silencio por miedo. Silencio era lo que einaba en la casa. Solo susurros y murmullos rompían la atmósfera por miedo a perturbarla.

Era curioso, pero incluso fuera de su órbita y sin decir palabra, seguíamos girando en torno a ella como satélites.
De vez en cuando solía gritar en sueños. Cosas a veces sin sentido, incoherentes delirios. Otras veces parecía dirigirse con rabia a nosotros. Nosotros jamás lo comentó, peor sabíamos perfectamente que era así, nos gritaba a nosotros culpándonos.
Nunca se me borrará el recuerdo de aquellas noches por que tienen incluso más peso en mi memoria que las noches que nos amamos.
Recuerdo su piel nívea recubierta por una fina capa de sudor. Recuerdo sus espasmos, sus sacudidas peor sobretodo recuerdo sus gritos que partían de lo más hondo de su ser y rompían su voz haciéndola resonar en todos los rincones de la mansión. Después abría los ojos y nos miraba, o no, a nosotros sin recurso alguno para poder ayudarla. La angustia nos arañaba por dentro culpabilizándonos día a día al verla en aquel estado.
Después cerraba los ojos y volvía a echarse calmada sobre la cama.
Ni durmiendo era la misma. Posesiva como ella sola, antes del altercado dormía estirada por todo el lecho y casi siempre destapada. Después aovillada en una esquinita de la cana tapada hasta los ojos.

A veces si pasaba algún tiempo con ella hablándole, respondía, incoherentemente pero sí parecía fijar su atención. Nada más. A mi me gustaba creer que sí me escuchaba así como también me dedicaba a buscarle un significado oculto a sus palabras.
“Vesper, cariño.” Le decía con suavidad mientras me aventuraba a acariciarle el hombro. No parecía notar el contacto. “Vuelve conmigo, te necesito tanto. Vuelve, por favor.” Me mantenía en silencio durante un rato para observar si había conseguido algo y excepto una vez, siempre fue nada.
Solo parpadeaba y movía sus ojos vacíos e inexpresivos de un lado para otro. Si respondía algo era algo así como: “Sí.” Después de una larga pausa proseguía con una voz aniñada y rota que poco tenía que ver con su anterior voz autoritaria y altanera. “También a mi me gustan las olas.” Siempre el mar, la playa. Nada coherente.
Con el “sí” me llenaba de emoción pero lo demás me desangelaba, me desesperaba no saber qué le estaba pasando y me llenaba de una tristeza que aún no he logrado sacar de mi alma.
Solía repetirle las mismas frases con frecuencia intentando suscitar alguna respuesta en ella.
Un día, el último, conseguí algo más. Algo que me desconcertó, asustó y consiguió matar mi alma del todo.

Aquel día ella estaba sentada sobre el alféizar de la ventana de la biblioteca y el sol que lucía en el cielo aquella tarde se reflejaba en sus ojos que seguían tan inexpresivos como siempre.
La pena me mataba al verla así pero volví a repetirle mi pequeño discurso.
Ella buscó mis ojos y pareció enfocar la mirada. Sí, lo hizo. La primera vez, ¿en cuánto tiempo?
Era una mirada de las suyas, fría peor también dolorida, cansada y aún así con el matiz de pérdida imborrable. El sol daba un toque siniestro a su rostro pálido de pómulos prominentes y ojos hundidos a causa de la mala alimentación e ignorar nuestros cuidados.
Me miró durante un largo rato en el que no tuve el valor de hablar y a penas pude sostener su mirada.
Después de un buen rato en aquella indescriptible situación me armé de valor y pronuncié su nombre y le dije lo mucho que la quería.
Las palabras que vinieron después de sus labios me golpearon como un mazazo.
“No te quiero.” Me dijo cn una frialdad tan violenta que rompió mi entereza, o lo que quedaba de ella.
“Solo he perdido el tiempo contigo.” Miró por la ventana mientras mis lágrimas empezaban a brotar. Luché por contenerlas y a duras penas lo conseguí. Me limité a mirarla, de nuevo perdida en su mundo del que salió de nuevo tan súbitamente que me asustó.
“Puedes amarme.” Siguió con la misma voz imperturbable tan natural en ella.
“Podrías amarme…” Se corrigió. “Pero no sé mentir.” Dijo enarcando una ceja esbozando una media sonrisa desencajada de la que estaba disfrutando.
Yo sabía de la certeza de sus palabras por mucho que me hiriese admitirlo y aun más escucharlo de su boca. “Además…”Siguió. “¿Quién podría amar a una loca como yo?
Parpadeó varias veces y se perdió. Se perdió en su mundo de nuevo en el que ahora había aplicado el toque macabro de su mirada fría que aterrorizaría hasta el mismo diablo.
Se puso en pie y sació de la gran estancia sin mirarme de nuevo, a sus pies, ignorando mis susurros. “Yo Vesper.” Le decía ya con las lágrimas rodando por mis mejillas.
No tuve las fuerzas de seguirla, de detenerla. Quizá si lo hubiese hecho, ella aún seguiría conmigo.

Pasé el resto de la tarde y la noche entera encerrado en la biblioteca lamentándome sin descanso. En vela llegó la mañana y con ello el movimiento a la casa.
Yo no salí de mi encierro hasta el mediodía y a ella, según escuché en las cocinas, no la habían vuelto a ver desde la media noche del día anterior.
Preocupados por su paradero, sin descanso nos pusimos en su busca.
A las dos horas de movimiento exhaustivo por toda la casa sin hallar rastro de ella, llamaron a la puerta.
Sin demora acudí a contestar.

Era el viejo John, un aldeano que solía subirnos el pan y la leche desde el pueblo.
El hombre nos dio la terrible noticia.
Habían encontrado un cuerpo en la playa. Por lo visto la noche anterior había visitado el acantilado y según había dicho la señora Harris, que vivía no muy lejos de allí, la silueta tan blanca como un ángel había desaparecido en el tiempo que duraba un pestañeo.
Sabía que era ella, no podía ser otra persona, pero aún así corrí hasta la playa para identificarla.
Efectivamente, era ella.
No podré olvidar su última imagen. Más blanca aún sí cabía. Su vientre, estaba hinchado, al igual que sus pies. Sus labios amoratados estaban entreabiertos, al igual que sus ojos, ahora vacíos de vida.
Ahora era yo quién moría, moría de pena, todos en parte lo hicimos.

Tenía el mundo en sus manos y un día lo perdió todo.

Yo fui el último que abandonó la casa. No encontramos sentido a seguir allí sin ella.
Un día mientras seleccionaba los documentos más importantes que debía llevarme, dejé caer al suelo una pequeña nota.
La recogí del suelo. Estaba doblada por la mitad, la abrí. Perdí la respiración durante unos instantes al observar su pulcra y estilizada letra escrita con tinta verde escrita sobre la superficie amarillenta del papel.
La nota rezaba:

“Gracias, Phillipp. Gracias a todos.
Supongo que cuando leas esto, yo ya me habré ido y vosotros, vosotros, cobardes, estaréis marchándoos de mi casa huyendo de vuestra culpa.
Gracias por haberme abandonado cuando más lo he necesitado. Jamás hubiese esperado esto de ti Phillipp, me has decepcionado, mi fiel amado.”

Aún por escrito sonaba dura, fría. Golpeaba tanto como si estuviese escuchando su voz. Me martirizaba.

“No sabes cuanto he disfrutado estos meses haciéndoos pagar por vuestra traición. Tendríais que haber visto vuestras caras cuando me veíais pasar, cuando me escuchabais gritar. De verdad, no sabes cuánto he disfrutado.
Y tú, ¿cómo has podido ser tan cínico? Si tanto me amas, que lo haces, ¿por qué huiste?
Maldito perro cobarde, por eso te quise conmigo. No me arrepiento de haberte dicho lo que te dije en mi último día de falsa locura. No me arrepiento, podría haberte ahorrado perder tu vida a mi lado, pero eras demasiado útil, hasta que el altruismo hizo su aparición aquel día.”

La amargura y el disfrute hacían su aparición a la par en sus palabras.

“Mi cometido ha terminado con todos vosotros, espero haberos causado tanto mal como el que dejabais ver o incluso más.
Espero que siempre os reconcoma la conciencia hasta pudriros por dentro, por que sí, habéis conseguido matarme.
No me importa lo más mínimo que mis pulmones se inunden de agua, por que he conseguido que jamás, en vuestras vidas, me saquéis de vuestra memoria.

“Ahora, mi perro fiel, se que guardarás esta nota en el bolsillo de tu chaqueta y nunca la sacarás de ahí, no la compartirás con nadie, por que por mucho dolor que te haya causado, me amarás siempre y vas a querer conservarme solo tuya. Tampoco lo dejarás ver por que te importan los demás aunque no lo admitas. Permanecerás tú solo con esta culpa y esta verdad durante todos tus días de aquí en adelante.
Gracias por recordarme,
Tu fiel amada

Vesper”

Ahí terminaba su nota, confesando su verdad. Ahora, lo comparto, por que por mucho dolor que me haya causado, nos haya causado, la amo y no puedo permitir que el recuerdo de Vesper, una Vesper que nunca fue mía, se pierda en el olvido, ha ganado.

Tenía el mundo, y lo tiene, en sus manos.

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Opiniones son más que bien recibidas.
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Mensaje por Bbra el 20/6/2009, 12:53 am

woouww esta genial la historia, muy buena e interesante. pero no entiendo q fue lo q le hicieron
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Mensaje por Lylian Phoenix el 21/6/2009, 7:55 am

Weee
me alegra qeu te haya gustado...la cosa es qeu ni yo se que le pasó, mi beteador me dijo que no le buscase explicación por qeu le daba misterio al asunto pero...bueno
de moemnto me tiene contenta^^
Gracias por el post
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Mensaje por kumire_kd17 el 2/7/2009, 9:42 pm

y termina hay?? y suigue???? guauuu me enknto^^
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Mensaje por Bbra el 2/7/2009, 9:51 pm

creo q hay termina, xq ella se mata y deja al esposo con ganas de matarse tambien, pero me gustaria saber q le hicieron para q ella les hiciera eso
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Mensaje por Lylian Phoenix el 3/7/2009, 8:19 am

Si termina ahi...estoy intentando escribiri la historia desde el punto de vista de Vesper...pero mis musas se han ido de vacaciones y me han dejado sola XD
espero que vuelvan pornto para poder responder a vuestras dudas
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Mensaje por Atal el 14/7/2009, 4:42 pm

en realidad no la habia leido y ahora de vacaciones me estoy poniendo al día esta muy buena la historia, misteriosa y ademas al terminar quedamos con una sensacion de mas de que pasa?

ojala te animas y escribes mas She had the World 668938
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Mensaje por xole el 14/7/2009, 4:57 pm

me ha encantado me has tenido en vilo hasta el final y ahunque me ha gustado el final espero como las otras que te animes ha escribir mas y diles a tus musas que vuelvan que no nos pueden dejar asi She had the World 329100
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Mensaje por Atal el 14/7/2009, 4:59 pm

si debe seguir escribiendo She had the World 80198 es una de mis inspiradorasjiji
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