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Una Historia Diferente (Fanfiction sobre Rob) (+18)

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Re: Una Historia Diferente (Fanfiction sobre Rob) (+18)

Mensaje por Atal el 6/7/2009, 9:26 pm

aqui son todas de criterio formado, no creo q alla problemas
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Re: Una Historia Diferente (Fanfiction sobre Rob) (+18)

Mensaje por Bbra el 7/7/2009, 12:51 am

por mi no hay problema

me vas a dar ideas para soñar con rob jajajaja
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Re: Una Historia Diferente (Fanfiction sobre Rob) (+18)

Mensaje por Zafrina el 7/7/2009, 3:22 am

Para los que no han leído la primera parte de la cita… léanla… jajaja
Ya. Hablando en serio, o si no, no van a entender mucho, porque es una continuación inmediata.

AVISO: Algunas partes de este capítulo no son aptas para menores de 18 años…
Jejeje



Capítulo 6: LA CITA ( 2ª parte), SIMPLE ATRACCIÓN

KPOV
La noche había sido sin duda la más agradable que había tenido en mi existencia, incluso cuando me preguntó por mi madre y mi dieta, me sentí… relativamente cómoda contestándole.
Nunca había hablado con nadie sobre eso. Y cuando digo nadie, me refiero a absolutamente nadie. Todo fue distinto esa noche, además que pude saber mucho más de él de lo que podía percibir por mí misma.
Y luego me dio aquel regalo, el cual tocaba de vez en cuando sintiendo la solidez del lapislázuli, sintiendo sus palabras hacia mí con respecto a mis ojos y sintiendo el pequeño roce de sus labios en mi hombro enviando un cosquilleo de emoción y nerviosismo a recorrer mi cuerpo.
Salimos fuera del restaurante y me preguntó si acaso quería ir a bailar... Lo cierto es que nunca había ido a bailar aparte de las tardes en los salones de Nueva Orleans con mi hermana o con Thomas…
Increíble. No había pensado en Thomas hace mucho. Ni en él, ni en nada más que no fuera el lindo joven que me acompañaba ahora… Él me hacía… feliz… En fin, no quería seguir discutiendo conmigo misma por lo que podía o no sentir.
Podría haber dicho un “si” a su invitación y experimentar algo distinto de lo ya acostumbrado: como el ritmo de la música desconocida y moderna… Pero una extraña sensación mi invadió.
Miré a mi alrededor buscando el objeto del presentimiento, pero no encontré nada, y al parecer Robert se dio cuenta de mi reacción por su pregunta, pero de inmediato intenté restarle importancia, aunque por eso me hiciera rechazar su petición viéndose notoriamente desilusionado y sin ánimos.
El aparcacoches le entregó las llaves a Robert y pronto el tomó mi cintura, mientras me abría la puerta del coche y luego corría hasta sentarme junto a mí, pero aún podía sentir la falta de ánimos en él.
—De acuerdo —dijo frente al volante tras unos segundos de silencio—, entonces iré a dejarte a casa.
Quise negarme por unos momentos, pero la extraña sensación me hizo rehusarme ante mi fuero interno nuevamente guardando silencio.
Comenzó a conducir sin mencionar palabra alguna, pero me di cuenta que él no sabía en donde yo vivía, así que fui dándole indicaciones en el camino mientras avanzaba por las calles de la ciudad.
—¿Cómo lo pasaste esta noche? —preguntó interrumpiendo el silencio que invadía de momento el coche y noté como su voz trataba de sonar casual. Era evidente que al igual que yo, prefería que pudiésemos haber ido a bailar como había sugerido él.
—Derecha —dije indicándole antes de que pasara de largo y luego contesté a su pregunta con toda honestidad—. Disfruté mucho esta noche, de verdad —luego agregué—. Izquierda y sigues esta calle hasta el final.
Él lo hizo y continuó hablando dirigiéndome una rápida mirada.
—Me hubiese gustado llevarte a algún otro lugar.
—No hace falta, todo ha sido perfecto. Y gracias nuevamente, por darme esta noche —me extendí—. Además, podríamos salir otra noche a comer esa comida rápida de la que hablas. Nunca la he probado —lo invité yo esta vez sintiendo una punzada de arrepentimiento que pronto se acalló con la enorme sonrisa que esbozaron sus delgados labios.
—¡Por supuesto, cuando quieras!
Siguió conduciendo hasta que finalmente la casona en la que me hospedaba se erigió ante mi visión.
—Allí —le indiqué fuera de la entrada en donde él se estacionó diestramente.
Me giré a su dirección para mirarlo y hablar con él antes de bajar del vehículo, pero Robert ya estaba abriendo su puerta para bajarse y luego abrir la mía muy solemnemente. Lo dejé, contemplándolo en su esplendor.
Me extendió su brazo y sonrió ampliamente; con sus labios y sus ojos, y bajé del auto de su brazo para seguir caminando hasta la entrada de la enorme casa algo antigua que era en donde arrendaba una tranquila y amplia habitación del tercer piso.
—Aquí vivo —anuncié con una mano indicando la casona antigua ante nosotros—. Desde hace por lo menos más de un año.
Su mirada viajaba por toda la casona a pesar de que la oscuridad de la noche no dejaba mucho que ver.
—Es bonito —comentó y yo reí por su extraña honestidad.
El lugar donde vivía no se parecía ni por asomo al apartamento en donde vivía Robert. La casona era grande y antigua. Especial para mí, pero no imaginaba que a él le gustara.
La verdad, nunca me importó que el lugar que escogía para vivir fuera ostentoso mientras me trasladaba de una ciudad a otra. Solo me fijaba en que fuera un lugar tranquilo y que nadie me molestara durante el día, y este no era la excepción. La dueña de la casona nunca me incomodaba y a los demás arrendatarios (que eran pocos, por lo demás) nunca los había visto.
Jamás invertía demasiado en los lugares en donde vivía, y no porque no tuviera el dinero, porque siendo sincera; con los años de existencia, y viendo tantas veces a mi padre trabajar, me hicieron entender infinidad de negocios que ahora yo utilizaba para vivir. Tuve un pequeño capital cuando tocaba el violín hace ya bastantes años, pero cuando a algunos les empezó a llamar la atención varias cosas sobre mí y mi nombre, tuve que dejarlo con pesar. Invertía, siempre con algún nombre falso o algo similar (ya por la experiencia, la cual me decía que no debía) y nunca me han descubierto. Ahora sabía hacer las cosas bien.
De cierto modo, era un tipo de fraude lo que hacía aunque las inversiones fueran pequeñas, pero al menos, no le robaba a nadie como lo podría hacer otro vampiro y nunca ser descubierto utilizando sus habilidades…
En fin, a pesar de que no me importaba en donde vivía, por primera vez lamenté no haber escogido un lugar más elegante.
—Me gusta —dijo interrumpiendo mis cavilaciones y lo miré alzando una ceja—. En serio, me parece de película.
—¿Película de Terror? —bromeé por lo que él rió.
—No. Yo pensaba en algo más… no sé… como una película antigua, en donde el caballero va a pedir la mano de su amada ante sus padres —dijo con una risa contenida.
Alcé una ceja algo divertida por su alusión.
—No pensé que degustabas aquel tipo del séptimo arte—le dije—. De hecho, no pensé que fueras tan “novelesco” al mencionar esa comparación.
Y no solamente pensaba en eso, si no que también en todos los cumplidos que me había dicho desde que nos conocimos.
—Yo tampoco —comentó pasando una mano por su cabello ya despeinado y suspirando, pero después de unos segundos cambió su expresión—. Por cierto, estaba pensando una cosa —agregó.
—¿Qué cosa? —quise saber.
—¿Cómo supiste dónde vivía? —preguntó finalmente entrecerrando sus ojos para mirarme con curiosidad.
—Oh… —sonreí incómoda al recordarlo—. Alrededor de unos meses antes de presentarme en tu apartamento, te vi trotando en el parque central y… y te seguí —confesé aunque no le dije cuál había sido mi intención original y lo que tenía que ver con Thomas.
—¡Me seguiste! —exclamó abriendo sus ojos ampliamente y pasando su mano nuevamente por su despeinado cabello.
—Lo siento —me disculpé sintiéndome mucho más apenada.
—No te preocupes, me siento… verdaderamente alagado —comentó afirmándose en el arco de la entrada.
—¿Y no piensas que soy una psicópata? —le pregunté con un dejo de burla hacia mí misma.
—Solo un poco —respondió conteniendo la risa.
—¿Y lo de entrar a tu apartamento sin tu consentimiento?
—Tampoco me importa en realidad, porque eso es una perfecta excusa para entrar a tu habitación ¿qué me dices?
¿A mi habitación?
Apreté mis labios cerrándolos. No quería balbucear buscando una respuesta que sonaría idiota.
—Es justo, ¿o no? —inquirió bromeando, pero de cierto modo… No, de todos modos; él tenía razón.
No respondí, pero con mis manos hice una especie de reverencia para que entrara, y con solemnidad y siguiéndome el juego, aceptó inclinando su cabeza.
—Las damas primero.
Tomé las llaves que estaban en el abrigo junto a mi cigarrera y el nuevo encendedor que usaba, y escogí la de la puerta de entrada para subir por las escaleras hasta el tercer piso. Podría haber subido por la ventana como habitualmente lo hacía, pero esta vez, ni mi vestido ni Robert facilitarían las cosas.
La casa, a pesar de ser antigua, había sido remodelada en su interior muchas veces, así que facilitando mi vida en aquella ciudad, la escalera que daba a mi habitación directamente era una especie de pasillo que solo tenía dos puertas más en el camino. La de la habitación del segundo piso que estaba deshabitada, y la del primer piso en la que vivía una chica estudiante (por lo que podía escuchar a veces sin pretenderlo), así que no habría interrupciones en el camino. Ningún peligro para él o para mí.
—¿Vive más gente aquí? —inquirió tratando de observar el vestíbulo entre la oscuridad.
—Así es, pero no mucha —respondí—. Y la verdad es que solo conozco a la dueña de la casa. A nadie más.
Asintió con la cabeza mientras me seguía escaleras arriba. Puse la llave de mi habitación, que por cierto, ya había olvidado cuando fue la última vez que la usé y giré la manilla para abrir la puerta. Entré, dejé las llaves sobre una mesa y le pedí que aguardara un momento mientras sacaba el encendedor para iluminar el lugar, ya que por no necesitarla completamente y por comodidad para estar allí, no había ninguna bombilla que otorgara su luz; solo velas. Bueno, tenía una en el baño, pero era la única.
Terminé de encenderlas todas, giré en su dirección para verlo y le dije a modo de broma.
—Bienvenido a la habitación del terror.
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Re: Una Historia Diferente (Fanfiction sobre Rob) (+18)

Mensaje por Zafrina el 7/7/2009, 3:22 am

RPOV
Después de haber estado algo desilusionado porque Katherine prefirió no aceptar mi invitación a bailar, ella me había propuesto salir de nuevo comentando que le gustaría probar la “comida chatarra” de la que le había hablado y siendo sincero, no me importó a donde fuéramos con tal de que ella me acompañara, así que mi ánimo dio un vuelco de 180º de inmediato. Significaba otra cita.
Llegamos al lugar en donde vivía Katherine tras haberme dado las indicaciones pertinentes y me llamó la atención de inmediato lo magnífica que era la enorme casa antigua… y lo misteriosa también, así como ella. No me creyó mucho cuando le dije que me gustaba, pero era cierto, la casa me parecía especial, aún así, lo que más me sorprendió de mí mismo, fue cuando ella comentó que no imaginaba que fuera tan novelesco, o en otras palabras; romántico. Y yo tampoco lo creía, pero haciendo un recuento de los últimos meses y de la presente noche; eso, como tantas otras cosas, solo estaba escondido esperando un detonador para surgir.
Luego, fue algo cómico que dijera que era una psicópata después de confesarme lo que había hecho para ir hasta mi apartamento, pero yo no lo consideraba así, es más, me alagaba que ella hubiese hecho eso y no como alguna fan que amenazaba con quitarme alguna parte importante de mi cuerpo, además, si ella no hubiese ido hasta mi, tengo la seguridad de que jamás podría haber conocido a la chica más hermosa del planeta.
Me auto invité a pasar a la habitación de Katherine, ya que no pensaba que fuera algo del otro mundo, mal que mal, ella iba a mi apartamento ¿o no? (me intentaba convencer). Además, ya que no pudimos visitar algún club para poder seguir platicando, lo podíamos hacer ahora… ¿o no?
—¿Vive más gente aquí? —le pregunté tratando de observar el vestíbulo entre la penumbra.
—Así es —respondió—, pero no mucha. Y la verdad es que solo conozco a la dueña de la casa. A nadie más.
¿Absoluto anonimato?
Tras subir unas escaleras hasta el tercer piso en donde también había otras dos habitaciones más (una en el primer piso y otra en el segundo), abrió la puerta de su habitación y me pidió que esperara.
Eché un vistazo a su interior, pero estaba en absoluta oscuridad. Di un paso adelante, pero no veía a más de un palmo de distancia. De pronto, una llama se encendió en el interior iluminando el rostro de Katherine entre la penumbra. Luego otra llama, y otra, y otra. Y así, con la luz mortecina otorgada por el montón de velas esparcidas por absolutamente toda su habitación, ella volteó para hablarme.
—Bienvenido a la habitación del terror—bromeó y yo avancé cerrando la puerta tras de mi riendo mientras lo observaba todo.
La habitación era bastante amplia. Contra la pared del fondo había una gran cama algo antigua con dosel blanco sobre ella, una televisión en el otro extremo, un equipo de música, una mesa y unas repisas con libros, discos y otras cosas que no alcanzaba a identificar. También había un sofá de un cuerpo de color claro y por supuesto, la inmensa cantidad de velas por todo el lugar.
—Velas —comenté—. Muy romántico.
Sonrió negando para sí misma ante mi comentario impregnado de burla (en el buen sentido de la palabra) y se quitó el abrigo para dejarlo sobre la cama.
—¿Eso es lo que piensas? —inquirió mirándome fijamente y luego sonrió para hablar—. La leyenda cuenta que un vampiro ronda por esta casa esperando cazar a su presa en el momento menos esperado. Corres peligro al estar aquí.
—Suena tentador —bromeé yo esta vez, aunque lo decía muy en serio y sabía que ella lo percibía.
Suspiró e hizo señas hacia el único sofá que había para que me sentara, y de inmediato me acerqué quitándome la chaqueta para dejarla a un lado.
—Es más cómodo para mí —me informó después de un suspiro cuando se sentó en la orilla de la cama frente a mí—. Las luces eléctricas son molestas a pesar de ya estar acostumbrada, pero como solo yo vivo aquí, no me preocupaba comprar bombillas, lo siento.
—No te preocupes, a mi me gusta y como dije, es romántico —bromeé de nuevo haciendo que riera mordiéndose el labio con algo de molestia inducida—. Y por cierto, ¿cómo lo haces con la luz en el día?
Ya que había entendido y me había metido en la cabeza con pesar de que ella no podía salir a la luz del sol, porque… bueno, simplemente la dañaba, sentía curiosidad por saber como lo hacía para vivir.
—Las ventanas estás tapiadas —respondió—, por eso que no entra absolutamente nada de luz.
—¿Nada de nada?
—Nada de nada —contestó—. La luz más intensa que podrás encontrar aquí es la del baño, ninguna otra. Allí está la única bombilla.
Oh…
—Me gustaría ofrecerte algo, pero como no sabía que vendrías, lo único que puedo ofrecerte es whisky —me dijo.
—No te preocupes, es perfecto.
Mi otro placer culpable.
Se levantó hasta llegar frente a un mueble de donde sacó una botella y un par de vasos y luego fue hasta una pequeña hielera de donde sacó hielo para los tragos.
Me alcanzó el vaso y volvió a sentarse en la orilla de la cama.
Seguí observando todo nuevamente, mientras bebía el primer sorbo y notaba lo especial que se veía el ambiente; como una mezcla perfecta entre lo antiguo y lo moderno.
—Whisky para una menor… —comenté bromeando y ella no solo sonrió y volvió a beber, si no que alcanzó un cigarrillo de su chaqueta y lo encendió—. ¡Y encima, fumas!
—¿Qué me dirías si te dijera que nunca cumplí los 18? —inquirió sonriendo divertida por o que significaría.
—Bueno, no me gustaría ir a la cárcel —comenté siguiéndole el juego, porque eso era ¿o no? Mejor prefería salir de dudas a pesar de todo lo extraño que pudiera sonar—. ¿Lo dices en serio?
Oh, se veía joven, pero no podía serlo tanto.
—No. Solo era una broma. Tengo 18 y no alcancé a cumplir los 19 —respondió dirigiendo el cigarrillo a sus labios y luego continuó—. Pero en fin, a lo único que puedo apelar en mi defensa, es que ninguna de las dos cosas me hace daño —dijo alcanzándome uno de sus cigarrillos.
Iba a contestarle, pero mi mirada se detuvo en un estuche de violín que había afirmado a un lado del sofá y recordé lo que me había dicho hace un par de días.
—¡Tu violín! —exclamé—. Me dijiste que tocabas violín, ¿puedes tocar algo para mí? —le pedí sinceramente y al ver su mirada de duda yo insistí—. Por favor.
Dejó el vaso de whisky a un lado y me entregó su cigarrillo para tomar el estuche con sus manos libres.
Sacó el instrumento de su funda y también se quitó los finos zapatos de tacón que llevaba para dejarlos a un lado. Luego cerró los ojos y sus dedos comenzaron a presionar ágilmente las cuerdas emitiendo sonidos cuando el arco las frotaba.
Era una melodía que yo no conocía, pero era tranquila y solemne. Con emoción plasmada en cada una de las notas, que a la vez hacía que el bello de mis brazos se erizara por esa emoción. Una melodía hermosa y que me gustaba, incluso a pesar de que yo no acostumbraba a escuchar ese tipo de melodías.
Sus ojos seguían cerrados mientras tocaba, pero yo no le quitaba la vista de encima. Me llevé su cigarrillo a la boca, solo por hacer algo al estar impresionado por lo que escuchaba.
Las notas comenzaron a ser más rápidas e intensas, hasta que llegó un momento en que la música se volvió solemne. Allí fue cuando abrió sus ojos y la melodía terminó. Bajó sus instrumentos y tomó una gran bocanada de aire, aun con la solemnidad inundando el lugar.
—Eso fue… hermoso —solté y ella me dirigió una sonrisa cuando volvió a sentarse a la orilla de su cama mientras guardaba el violín de vuelta a su estuche.
—Gracias —dijo y noté como su mirada era distante y melancólica.
—¿Cómo se llamaba la melodía? —inquirí—. No la conocía.
—Lo extraño sería que la conocieras —me informó, pero yo no entendí precisamente a lo que se refería. Aún así leyó mi expresión perfectamente, porque de inmediato respondió—. Es que esta melodía la compuse para mi padre, hace ya bastantes años. Se llama “Vida por un Sueño”
Para su padre…
—¿Tú la compusiste? Es hermosa —dije nuevamente, y ésta vez no solo me refería a la melodía.
Su respuesta fue una sonrisa, aunque su mirada seguía siendo melancólica.
—¿Qué sucede? —quise saber. No me gustaba verla triste.
—¿Por qué?
—Porque… no sé —no sabía como explicarme y comencé a balbucear—. Tu mirada es… —no terminé la frase, pero hice otra pregunta—. ¿Qué es lo que recuerdas?
Su expresión era indescifrable.
—Muchas cosas —respondió con tranquilidad.
—¿Y yo podría conocer algunas? —inquirí, pero no era por ser entrometido, si no que realmente me afectaba lo que le sucediera.
Primero hubo silencio, pero después respondió.
—Esa melodía la compuse dos semanas antes de desaparecer, y mi padre dijo lo mismo que tú ahora.
Oh…
—¿Qué quieres decir con “desaparecer”? —le pregunté, porque definitivamente ella aún seguía aquí.
Dejé el cigarrillo de lado, ya que se había consumido por completo si darme cuenta.
—Cuando me convirtieron en… vampiro —su voz fue molesta—, jamás volví a ver a mi padre y poco tiempo después él falleció.
Su mirada... Su mirada solo era por el dolor de la pérdida.
—Lo siento —dije sinceramente.
No podía imaginarme la real dimensión de todo lo que había tenido que pasar tras convertirse en vampiro. En todo lo que había tenido que dejar por culpa de lo que le hicieron. Por todo eso fue imposible que no le tomara un profundo odio a quien la alejó de las personas que amaba y también le quitó la luz del sol. Pero a la vez me sentí culpable por pensar que si ella no fuera lo que es, si no le hubieran hecho lo que le hicieron, yo jamás podría haberla conocido. Era un verdadero egoísta.
—No tienes por qué hacerlo. Tú no tienes la culpa de lo que sucedió —comentó mirando sus manos y luego de unos cortos segundos habló aumentando el tono de su voz algo exasperado—. Yo tuve la culpa… ¡Yo tuve la culpa de todo lo malo que les sucedió a quienes quería! Y ahora tu… y ahora te lo estoy haciendo a ti...
Su voz murió en un susurro. Incluso creí que lloraría.
—No digas eso —le dije inclinándome en el suelo frente a ella—. Tu no tienes la culpa de lo que les haya sucedido, y tampoco me has hecho nada malo.
—Si. La tuve. Tú no tienes idea de lo que yo hice… No te lo imaginas… —soltó martirizándose—. Y ahora yo fui hasta ti. Egoístamente fui hasta ti y todo terminará mal. Todo terminará como todo lo que termina a mi alrededor. No serás la excepción.
Sus palabras salieron atropelladas de sus labios, pero ¿a qué se refería con todo aquello? Yo lo único que sabía es que ella no era una mala persona, y tampoco me haría daño.
—Aquí nada terminará mal —le dije— y todo el daño que creas que hiciste quedó en el pasado…
—Mi pasado no es igual al tuyo —me interrumpió, pero ahora el tono de sus palabras era sin ánimos. Apagado—. Mi pasado es mi presente y mi futuro.
—No hables así —le ordené con determinación—. Tu pasado no está aquí.
—Mi pasado siempre está aquí, conmigo. Desde el día que en que me convertí en esto.
Ahora más que nunca odié a quien le hizo daño. Lo único que quería hacer era reconfortarla y hacerle olvidar todo lo malo, pero no sabía cómo.
—Deja el pasado en el pasado —insistí colocando mi mano sobre la suya—. Este es el presente y yo estoy en él. No dejaré que nada vuelva a atormentarte.
Sus ojos y su mirada traspasaban la mía intensamente en silencio.
—¿Por qué haces todo esto? —me preguntó
¿Todo esto? ¿A qué se refería? Yo aun no había hecho nada por ella…
—¿Qué quieres decir?
—Hacer todo esto —insistió y su mano se apartó de la mía yéndose directamente a su cuello indicando el collar—. Esto, y la cena, y tus palabras, y el que aún no hayas huido, y… ¡y toda tu preocupación por mi! ¡Todo!
Uh-Oh.
—Yo… —no sabía como responder. Todo en mi cabeza era un torbellino caótico de pensamientos y palabras que no sabía como expresar—. Tú… eh… tú eres muy… especial para mí. Tu… Yo… —¡cielos, estaba titubeando como un imbécil frente a ella!, pero ya qué conseguía con ocultarlo. Cuando viera de nuevo el collar se enteraría de todas maneras—. Yo… Yo creo que te quiero —dije finalmente.
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Re: Una Historia Diferente (Fanfiction sobre Rob) (+18)

Mensaje por Zafrina el 7/7/2009, 3:25 am

KPOV
¿Cómo una melodía podía desatar un montón de recuerdos amargos, cuando ellos ni siquiera habían venido a mí con tanta intensidad desde que veía a Robert?
Aquellos fueron los que me hicieron perder el control como antes tantas veces lo hacía, pero esta vez era él quien estuvo para escucharlos y no un simple árbol.
Mi pasado me atormentaba. Me torturaba. Yo misma me torturaba, pero con absoluta y justa razón. Yo les había causado daño a las tres personas que más quería en el mundo y ahora, si seguía guiándome por mi estúpido egoísmo, Robert sería al que terminaría haciéndole daño. Robert, el que solo se había negado a ver, y yo le hice ver, aunque ahora me arrepentía en lo más profundo de mi… ser.
Su vida hubiese seguido siendo igual y tranquila, y no tendría que lidiar conmigo ni mis problemas.
Lo último que quería era que él terminara lastimado por mi culpa. No se lo merecía. Pero él insistía en decirme que yo no había hecho nada… Él no me conocía. Decía que el pasado ya no estaba aquí, pero por supuesto que estaba aquí. Siempre. Desde que me levanto hasta que me acuesto. Desde que tomo mi violín, hasta que me alimento. Los únicos momentos en que la angustia se hacía más soportable era cuando Robert estaba a mi lado, pero aún así mi pasado estaba conmigo, delante y junto a mí, no detrás como intentaba hacérmelo entender tomando mi mano entre las suyas y su calor.
—Deja el pasado en el pasado —insistió mirándome intensamente—. Este es el presente y yo estoy en él. No dejaré que nada vuelva a atormentarte.
Lo miré fijamente al no entender a qué se refería. Su apoyo era evidente, pero bajo sus palabras había algo más.
—¿Por qué haces todo esto? —le pregunté al ser invadida por la nostalgia.
Esa noche había sido perfecta, pero yo la había arruinado como todo lo que toco.
—¿Qué quieres decir? —inquirió.
—Hacer todo esto —repetí y aparté mi mano de las suyas porque me hacían daño, y la llevé hasta mi cuello par indicarle a que me refería—. Esto, y la cena, y tus palabras, y el que aún no hayas huido, y… ¡y toda tu preocupación por mi! ¡Todo!
Todo lo que hacía me hacía sentir viva, pero no era razonable. No tenía sentido. Nada tenía sentido.
—Yo… Tú… eh… —estaba titubeando con nerviosismo y noté como sus manos temblaban a pesar de que él no se diera cuenta— Tú eres muy… especial para mí —¿especial para alguien?— Tu… Yo… Yo… Yo creo que te quiero —dijo finalmente.
Lo miré fijamente sin poder creer lo que había escuchado. No lo quería permitir.
—¿Cómo puedes decir algo así? —le exigí levantándome de la orilla de mi cama, sintiéndome confundida por lo que acababa de escuchar. No tenía sentido. No podía ser.
Yo podía sentir su deseo, pero lo que dijo era distinto. Más intenso… e imposible.
¿Cómo podía creer querer a un monstruo como yo?
—¿Acaso no has escuchado todo lo que te he dicho? —hablé otra vez dándome la vuelta para verlo de pie frente a mí.
Dije que había hecho daño a los que quería y él no sería la excepción, ¿qué acaso no le importaba?
—Claro que te he escuchado, pero eso no tiene nada que ver a lo que siento —dijo acercándose y fijando sus ojos esmeralda en los míos.
—Lo que crees sentir — lo corregí de inmediato sintiéndome nerviosa por el peligro de lo que traería cualquier palabra—. Y ese mismo es el asunto. Tú no puedes creer sentir nada hacia mí. No debes. ¡No somos iguales!
Estaba realmente nerviosa. A mi me importaba él, y tampoco quería hacerle daño. ¿En qué había estado pensando al ir hasta él y ver si acaso era como Thomas?, o peor aún, ¿por qué ignoré lo que siempre me decía a mi misma, resistiéndome a dejar de verlo, incluso por su propio bien?
¿¡Y por qué ahora no le pedía que se fuera si ya me repetía que todo estaba mal!?
Sus palabras fueron solo porque yo tenía la culpa.
—Nadie es igual a otro en este mundo —rebatió firmemente—. Pero eso no me impide que pueda quererte.
¡Que creas quererme!, gritaba mi voz interior. La misma que me decía lo que tenía que hacer, pero a la cual yo nunca le hacía caso.
—¡Tú no me conoces! —le decía con mis ojos ardiendo por una extraña sensación—. No tienes idea de lo que hice antes de conocerte.
A pesar de mi insistencia en repetirle lo que yo era, él siguió contradiciendo todo lo que decía.
—Te conozco y tú no eres una mala persona. Lo malo que creas que hiciste, estoy seguro que no fue por cualquier cosa.
Me alejé de él y volví a sentarme a la orilla de mi cama.
—Tú no me conoces —repetí esta vez sin ánimos—. Solo me has visto algunas veces desde hace varios meses. No puedes hacer caso a lo que creas saber. Estás confundido, eso es lo que pasa.
Se sentó en el sillón mientras sentía su mirada, a pesar de que no lo veía, clavada en mí.
—He estado confundido un montón de veces, pero esta vez estoy seguro de que no lo estoy —sentí su profunda voz recorrer la habitación—. Desde la primera vez que te vi, cuando fuiste a mi apartamento, no he podido explicar la atracción que has generado en mí —“Atracción”, básicamente era eso, a sí que no podía confundirse y aumentar el nivel de sus palabras—. Es como… si yo no pudiera estar bien sin que tú lo estuvieras. Yo…
—¿Es que caso no te das cuenta de nada? —le interrumpí—. No le puedes hacer caso a una simple atracción. Ella te va a hacer daño, al igual que yo.
—¿Una simple atracción? —repitió con ironía, y por primera vez sentí como su voz era algo molesta y con algo parecido al resentimiento, lo que me llevó a mirarlo, a pesar de que la desconocida sensación en mis ojos no se iba y vi como se ponía de pie—. ¡Eso es lo que crees que siento, una simple atracción!
—No puede ser nada más —respondí con dolor, porque en lo más profundo de mí sabía que deseaba que así fuera.
—Pues lo es. Es mucho más —me contradijo bajando el nivel de su voz—. Así que entonces, ¿lo que sientes tú por mí es solo una simple atracción? —me preguntó mirándome fijamente—. Y no me mires así, por favor. Yo se que tú también sientes algo por mí. Lo sentí en tus besos. Besos que no he podido sacarme de la cabeza —pasó una mano por su rostro para luego sonreír de manera complacida—. Entonces, ¿es solo una simple atracción lo que hay en ti? ¿Por eso fuiste a mi apartamento? ¿Por eso me besaste la primera vez?, ¿y por eso aceptaste salir conmigo? —inquirió tocando precisamente el fondo de todo el asunto—, porque si eso es así, no te creo.
—Estás confundido —insistí y sentí como mi visión se estaba volviendo borrosa.
¿Qué había mal conmigo? ¿Por qué no podía ver bien?
—Yo no estoy confundido —me contradijo inclinándose en el suelo frente a mi otra vez, pero era lo único que podía divisar.
Luego sentí como algo cálido se deslizaba por mi mejilla y Robert llevó sus manos a mi rostro rozándolo por debajo de mis ojos. Entonces mi visión se aclaró un poco. Él me curaba.
—Creo que “tú” estás confundida —me dijo sin apartar su mano de mi rostro—, y también creo que tampoco sientes solo una simple atracción hacia mí.
Eso era malditamente cierto, aunque no significara que debía seguir con todo y hacerle daño.
—No quiero hacerte daño, te lo juro —me dijo—. Lo único que quiero es protegerte, pero si en realidad tú no estás confundida, ¿por qué lloras?
¿Llorar?
Llevé mis manos a mis mejillas y las sentí húmedas y tibias. Era irónico que lo único cálido en mí fuera mi dolor…
Estaba llorando. Por primera vez en más de 100 años estaba llorando.

RPOV
Juro por lo más sagrado que tengo que nunca quise hacerle daño. Pero yo sabía que esto no podía ser solo una simple atracción como ella lo había llamado (aunque reconozco que tuve la culpa al utilizar primero esa palabra). Y entonces insistí en que me dijera. Yo necesitaba saber, pero la hice llorar y su dolor fue el mío.
Llevé mis manos a su suave mejilla para limpiarla de las lágrimas que al parecer ella no percibía.
—Creo que “tú” estás confundida —le dije mirándola fijamente—, y también creo que tampoco sientes solo una atracción hacia mí. No quiero hacerte daño, te lo juro —continué con toda sinceridad—. Lo único que quiero es protegerte, pero si en realidad tú no estás confundida, ¿por qué lloras?
Su expresión fue de sorpresa y de inmediato se llevó las manos a su rostro mojando sus dedos con sus propias lágrimas. Los observó con extrañeza, como si nunca antes hubiera visto lágrimas y me miró con terror en sus ojos. Un terror que solo me hacía querer resguardarla y abrazarla contra mí. No dejar que ningún tipo de miedo la atormentara y la hiciera mirar con esa expresión. Yo solo quería y necesitaba verla sonreír.
—Robert —dijo con las palabras en apenas un susurro—, pienso que es mejor que te marches y me dejes sola.
No podía pedirme eso. Y menos ahora, cuando la veía más frágil que nunca.
—No me pidas eso, porque no lo haré —negué firmemente—. No ahora, ni nunca. No volverás a estar sola, en serio. Jamás lo volverás a estar—repetí—. Te lo prometo.
Su expresión volvió a cambiar terminantemente y las lágrimas cesaron de golpe. Como si ella les hubiera dado la orden inmediata de detenerse, o en otras palabras, como si no quisiera que la vieran llorar.
—Todo esto es mi culpa. No debí dejar que pasara —me dijo y escuché como su voz era fría y contenida—. Mis errores los han pagado todos quienes me han rodeado, pero esta vez no quiero dejar que sea así —sus manos fueron a su cuello y desabrocharon el cierre del collar que luego me entregó y el cual yo miré tratando de descifrar las palabras grabadas que yo ya conocía de memoria—. Jamás podría hacer una vida contigo. Jamás podría estar contigo, y no habrá nada que pueda cambiar.
—No me iré de aquí así como así —respondí a sus palabras—. Tal vez nada cambie lo que eres, pero tampoco cambiará lo que soy y lo que siento. Toda mi vida la he pasado inclinando la cabeza y aceptando todo lo que el resto dice o hace, pero esta vez no será así. No me iré sin demostrarte que nada cambiará lo que me has hecho sentir y tampoco me iré sin tomar lo que quiero, porque aunque no quieras admitirlo, no será en contra de tu voluntad.
Tomé el collar de mi mano y lo metí en el bolsillo del pantalón, y con toda la determinación que reuní esa noche, me acerqué a su rostro y la tomé por detrás del cuello para acercar mis labios a los de ella.
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Re: Una Historia Diferente (Fanfiction sobre Rob) (+18)

Mensaje por Zafrina el 7/7/2009, 3:26 am

Quiso apartarse. Y estoy seguro de que lo habría hecho, pero ella, al igual que yo, se rindió devolviéndome el beso con fuerza. Pero había además una serie de cosas en él que yo podía percibir: dolor, rabia, resignación, tristeza, pasión y amor… yo estaba seguro, porque también podía sentir algunas de ellas en mí.
Sus manos se aferraron a mi cabello con desesperación mientras que mis manos fueron a su cintura para aferrarla y levantarla de la cama hacia mí. Estábamos de pie aferrándonos el uno al otro, y su respiración, al igual que la mía, era entrecortada y agitada envuelta de un sinfín de emociones que me embriagaba despertando todo instinto en mí. Todo, mientras que su lengua y la mía danzaban en un baile frenético.
Sentía sus labios tiernos y fríos chocar contra los míos, y también podía percibir el sabor de la sal de las lágrimas que antes había.
—Robert —soltó entrecortadamente al separarse a escasos centímetros de mí, colocando sus manos encima de mis hombros—, detente. Esto no está bien.
Claro que no estaba bien. No era suficiente.
—Dime que lo que sientes es solo una simple atracción —le ordené ignorando su petición y volviendo a presionar mis labios contra los suyos con desesperación.
Soltó un pequeño gemido exasperado contra mi boca antes de volver a llevar sus manos a mi cuello presionándose contra mí con una especie de furia que trataba de contener.
Quería reconfortarla con todo mi cuerpo por sentir eso, pero ese sonido hizo que una ola de excitación me invadiera logrando que la aferrara aun más contra mí. Un gemido ronco salió de mis labios en cuando sentí como sus dientes mordisqueaban mis labios con suavidad.
Esto era demasiado. Una bestia se estaba apoderando de mí.
—Te quiero —susurré entre jadeos contra su oído cuando mis labios viajaron a su cuello para seguir besándola. Sintiendo su cálido y frío aroma golpeando contra mis sentidos—. Y te deseo —terminé volviendo todo mi ser hacia ella.
Como si hubiera sido su respuesta, sus manos soltaron el agarre de mi cabello y se dirigieron hacia mi camisa en donde comenzó a abrirla hasta que mi torso estuvo completamente expuesto, logrando pasar sus frías manos por detrás de mi espalda abrazándome contra ella.
No supe si fue el contacto directo de la piel de mi pecho contra la suya, o el deseo que había desde antes en mí, pero solo conseguí que mis manos bajaran de su rostro hasta su cintura, levantándola en mis brazos y llevándola hasta recostarla contra la cama, en donde seguí besándola.
Creía que no aguantaría un minuto más estando así con ella, pero me sorprendía de lo mucho que resistía solo besándola.
Me quité las zapatillas que chocaron contra el suelo haciendo un ruido sordo acallado solo con el sonido de nuestras respiraciones. La acomodé más en el centro de la cama colocando su cabeza en la almohada con delicadeza y una de sus manos fue hasta su cabello en donde quitó de él lo que lo sujetaba. Entonces, en un leve movimiento se deslizó bajo mi cuerpo para arrodillarse frente a mí, quien había quedado de igual posición, y terminó de quitarme la camisa dejando mi torso completamente desnudo.
Mis manos fueron invitadas en respuesta a su acción, dirigiéndose inmediatamente a la tela que se amarraba en el cuello de su vestido, mientras que sus pequeñas manos recorrieron mi pecho y mi vientre suavemente hasta llegar al broche de mi pantalón para abrirlo.
Ambos movimientos eran confusos y parecían ser increíblemente inexpertos, pero no fui del todo consciente de cómo sucedían las cosas hasta que me percaté de que los dos estábamos en ropa interior. Y por lo menos ella, solo con la parte de abajo, porque como había notado en el restaurante no llevaba corpiño.
Eran sus besos y caricias los que me volvían loco, era su aroma el que me embriagaba y eran nuestros gemidos y jadeos entrecortados los que apabullaban la amplia habitación.
Su cuerpo blanco y suave que aprisionaba contra el colchón, era iluminado por la tenue luz lánguida de las velas, y era tocado y acariciado por mis manos con desesperación, como si me faltara piel para degustar. Tocaba su espalda y su pecho, y tocaba su cintura y su rostro.
Su boca viajó hasta mi cuello y sentí la necesidad incontenible de que me mordiera. Quería que lo hiciera otra vez, pero su lengua comenzó a recorrer mi cuello hasta llegar a la base de mi oreja, en donde me hizo soltar un gruñido ronco contra la almohada mientras que podía sentir mis ojos rodar hacia el cielo a pesar de tenerlos cerrados. Estaba seguro de que Katherine podía sentir todo lo que había logrado en mi anatomía, sobre todo al sentir como su cadera se elevaba para chocar contra la mía.
—Te necesito —soltó jadeante contra mi oído y entendí claramente a lo que se refería cuando una de sus piernas se entrelazaba a una de las mías.
Comencé acariciar la suave piel de sus hombros mientras bajaba por sus perfectos y firmes pechos hasta su cintura. Seguí descendiendo con mi mano por su cadera hasta su muslo y luego volví a subirla hasta la tela de encaje de la ropa interior que llevaba. Todo mientras no dejaba de besarla.
En cortos y rápidos movimientos me había desecho de toda la tela que nos separaba y ya solo éramos nosotros y nada más.
Entrelacé sus dedos con los míos para colocar sus manos rodeándola por encima de su cabeza, viendo como cerraba los ojos y me abrazaba estrechamente con sus piernas. Seguí apretando una de sus manos y la otra la llevé hacia su cadera para sostenerla mientras que su mano libre se aferraba en el fierro del respaldo de la cama. Entonces, en un movimiento lento, pausado y lleno de la energía que había contenido, la embestí logrando que un sonido sordo se escapara de sus labios entreabiertos mientras su espalda se arqueaba contra mí, y pude ver, por primera vez estando seguro en cuanto sus ojos se abrieron de golpe, aquel refulgir en sus ojos que antes creí haber imaginado. Era real.
Su boca seguía emitiendo gemidos de placer cuando la volví a besar, pero entonces aquellos sonidos fueron dirigidos directamente contra mi boca excitándome aún más (y como si eso aún pudiera ocurrir!!!…).
En un rápido movimiento que no alcancé a prever, luego era yo quien estaba bajo su dominio, siendo besado por sus labios y recorrido por su lengua, mientras que su cuerpo se movía contra el mío rítmicamente.
Yo ardía completamente, y mi bajo vientre quemaba. Me sentía extasiado y sudoroso, pero era porque lo estaba, y no era solo yo…
Una de las pocas cosas en las que podía pensar en ese momento, era en que nunca había sentido tanta pasión antes por una mujer.
—Te necesito —solté yo esta vez mordiendo su labio y girando sobre ella para embestirla con todo lo que podía entregar.
Todo entre nosotros era como una lucha por saber quien ganaba. Quien caía antes que el otro, y cada movimiento era un ataque de doloroso placer, pero que por el momento no hacía que nadie llevara la ventaja.
Se aferró con todo su cuerpo contra mí sintiendo sus profundidades húmedas y calientes, todo su cuerpo ahora estaba caliente, y soltó algo que parecía un gruñido molesto contra mi cuello y sus labios comenzaron a besarlo hasta que los presionó fuertemente y me mordió.
Aunque al principio hubo dolor, luego eso no existió más. Solo había placer envolviéndolo todo. El placer más irreal que había experimentado y solo para nosotros.
Seguí arremetiendo contra su cuerpo mientras ella bebía de mí, hasta que ya no podía resistir tanto placer en mí. Mis jadeos ya no eran jadeos; eran gruñidos, y sus gemidos ya no eran gemidos, eran quejidos contra la herida de mi cuello. Y entonces, cuando creí que ya no podía sostener más la conexión que nos envolvía, Katherine dejó de morderme y ambos llegamos a un orgasmo simultáneo acompañado de una serie de espasmos y una especie de alarido de placer que fue la culminación de ese momento.
Finalmente ninguno había ganado esta batalla, ambos nos habíamos rendido ante el otro.
Caí exhausto sobre su cuerpo, aun con mi respiración dificultosa después de tanta actividad, pero logré levantarme sobre mi brazo para mirarla a los ojos (con un extraño brillo ya conocido, pero que no podía recordar, porque no era como cuando sus ojos refulgían), y con la otra mano aparté el cabello de su frente sudorosa viendo su intensa mirada traspasar la mía con letargo.
—¿Ahora me puedes decir que es solo una simple atracción? —le pregunté en un susurro y sus labios se curvaron en una semi sonrisa al contestar.
—No. No puedo.
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Re: Una Historia Diferente (Fanfiction sobre Rob) (+18)

Mensaje por Zafrina el 7/7/2009, 3:26 am

KPOV
—Te necesito —dijo Robert mientras mordía mi labio, y noté que yo le había dicho las mismas palabras a él hace un rato por necesitar tanto de él y de su cuerpo.
Rodó sobre sí mismo tomándome a su merced para quedar encima de mí.
¿Cómo todo había cambiado llevándonos a esto tan rápido? ¿O cómo todo lo que había sentido esa noche había pasado por tantos matices distintos?
Me embestía una y otra vez provocándome uno de los placeres más grandes que había sentido. Me sentía viva… Él me hacía sentir viva. Mi cuerpo caliente lo demostraba, y las lágrimas que había derramado también, pero ¿por qué ocurría?
Sus besos y caricias solo eran droga para mí, y el placer que me hacía sentir era veneno matándome lenta y dulcemente entre gemidos que salían de mis labios, los cuales se presionaban cuando podía contra los suyos o su piel.
Me aferré con todo mi cuerpo a él, sintiendo el miedo porque algo malo le pudiera ocurrir. Él solo era un mortal; pero un mortal que me estaba poseyendo… Un mortal que me estaba haciendo suya.
Sus jadeos sordos y desenfrenados amenazaban con volverme loca y perder el control, porque mi cuerpo no era solo el reaccionaba ante él, si no que además su cálido aroma y su sangre no ayudaban en nada. Todo lo hacía más difícil.
Debería detenerlo, pensaba, pero seguía aferrándolo contra mí sintiendo como su ser me penetraba con todas sus fuerzas cada vez más candentemente.
Besé su cuello y allí su sangre golpeaba con fuerza contra mis labios. Solté un gruñido molesto porque no podía ceder ante la tentación. Pero estaba allí… solo era un poco… y no le haría daño…
Mis colmillos penetraron la delgada piel de su cuello dejando su sangre abrirse paso hacia mi garganta, deslizándose tibia y candente por mi ser, al igual que lo era el éxtasis que me otorgaba aquel hombre.
Su cuerpo tembló al principio y luego continuó haciendo lo que hacía entre jadeos, gruñidos y gemidos de placer que tenían el mismo origen.
Mi tentación personal me embestía cada vez más intensamente y notaba como había creado el mayor peligro para él. La perfecta y letal mezcla de sexo y sangre. La mezcla de la perdición de muchos.
Embestida.
Debía detenerme.
Embestida.
Solo detente, Katherine.
Embestida.
Le harás daño. Detente, por favor.
Embestida.
El confía en ti y te quiere…
Embestida.
Mis labios se apartaron de inmediato de su cuello.
Había encontrado nuevamente una determinación que creía inexistente, y solo fueron minutos para que todo hubiese sido caos, pero antes de que pudiera seguir pensando en aquello, el placer que estaba produciendo aquel hombre en mí no encontraba un lugar libre donde alojarse, consiguiendo que entre más fuerte arremetiera, el placer más pronto quisiera salir de mí y extenderse hacia todo lo que me rodeaba. Terminamos en un orgasmo simultáneo entre gemidos desesperados y algunos espasmos que nos recorrían el cuerpo culminando con ese instante.
Sentía que había tocado el cielo y había bajado con un ángel entre mis brazos. No podía creer todo lo que había experimentado en tan preciso momento y todo me lo había entregado Robert, quien cayó exhausto sobre mí.
Nuestros cuerpos estaban sudorosos, pero se sentía bien. Era calor lo que me envolvía y tenía miedo de que desapareciera. No quería volver a sentirme muerta, entonces Robert apoyó uno de sus brazos a un lado de mi cuerpo y con la otra mano comenzó a apartar el cabello de mi frente al observarme con intensidad, pero era yo quien en ese momento lo miraba con más fuerza. Su sangre me había dado nuevas fuerzas y sentía que todo lo que me había dicho durante la noche era cierto. Increíblemente cierto.
—¿Ahora me puedes decir que es solo una simple atracción? —me preguntó sonriendo y noté como sus ojos se entrecerraban con somnolencia, pero para su pregunta solo tenía una sola respuesta, lo único que podía decir.
—No. no puedo.
Sonrió y volvió a dejarse caer sobre mí con su respiración algo entrecortada todavía.
Hizo un movimiento con su pelvis en el cual ya no estuvo dentro de mí (aunque yo aún pudiera sentirlo así), y pude escuchar y sentir su respiración cada vez más pausada mientras acaricia mi piel con la yema de sus dedos.
Sus latidos eran más lentos y no era normal.
—¿Robert, estás bien? —quise saber realmente preocupada por él, temiendo que le hubiese hecho daño.
—Si. Solo estoy un poco cansado —respondió arrastrando las palabras.
Maldición, no solo era cansancio, había bebido demasiado de él… si tan solo me hubiese detenido algunos segundos antes… ¿qué podía hacer?, me exigía, y entonces se me vino una idea a la cabeza… y solo esperaba que funcionara bien.
—Robert —le hablé pidiendo su atención y él de inmediato alzó su mirada para observarme—. Estás débil y necesito que hagas una cosa más.
Llevé mi mano hasta la base de mi cuello buscando un lugar propenso para mi propósito, y con la uña de mi dedo índice hice un pequeño corte dejando aflorar la sangre desde mi cuerpo.
—Bebe. Te vas a poner bien —le indiqué y noté como su mirada recorría la línea de la herida con curiosidad. Quería saber si se convertiría en vampiro…—. Esto tampoco te convertirá en vampiro —le respondí a la pregunta que solo decían sus ojos y era cierto; Debía estar muerto para que fuera como yo. Aunque por esa noche, yo me había sentido más viva que nunca, incluso más de lo que me sentí cuando realmente lo estuve.
Para ser una vampiro, el mortal tiene que tener la suficiente sangre de uno corriendo por sus venas, además de una mordida y estar muerto, y con lo que le había hecho a Robert, necesitaba mucha de mi sangre y… bueno, simplemente que su corazón dejara de latir, algo que jamás permitiría, por nada del mundo, que sucediera.
Robert no dijo nada más, pero se acercó a mi cuello y comenzó a beber enviando otra ola de calor pasional por todo mi cuerpo. Solo debía beber un poco más, porque o si no nuestros instintos, los cuales se habían calmado por un momento, despertarían haciéndonos comenzar con todo de nuevo, y esta vez yo no sabría si podría contenerme teniendo aun su sangre en mis labios.
—Es suficiente —le dije, pero no se detenía así que entonces repetí —. Es suficiente.
Sus labios se apartaron de mi cuello y me observó intensamente. Le gustó lo que había probado, podía sentirlo.
Sonrió torcidamente y pude ver como sus labios aún tenían sangre, así que lo empujé contra la cama colocándome sobre él y comencé a limpiar la sangre de ella con mi lengua entre la luz que otorgaban las velas de la habitación, las cuales ya eran escasas por haberse consumido casi por completo.
Su cuerpo comenzó a reaccionar nuevamente, volviéndose firme contra mi vientre, pero había sido suficiente para él. No quería lastimarlo.
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Re: Una Historia Diferente (Fanfiction sobre Rob) (+18)

Mensaje por Zafrina el 7/7/2009, 3:30 am

RPOV
Me sentía extremadamente cansado envuelto en las caricias de Katherine y solo quería dormir entre los brazos de aquel Ángel de ensueño por siempre.
Mi respiración ya se había vuelto era lenta y pausada tras haber tenido una de las mejores experiencias de mi vida, aunque en realidad, toda la totalidad había sucedido desde que la conocí.
—¿Robert, estás bien? —me preguntó uniéndose al calmo silencio.
—Si. Solo estoy un poco cansado —respondí y noté como mi voz sonaba débil.
—Robert —volvió a decir reclamando mi atención, que fue en el momento en cuando la miré—. Estás débil y necesito que hagas una cosa más —me pidió.
Lo que sea. Haría cualquier cosa que me pidiera.
Entonces su mano fue hasta su cuello y con su dedo índice hizo una herida en su piel dejando una delgada línea roja.
—Bebe. Te vas a poner bien —me dijo y miré con curiosidad la herida.
Si morderme no me convertía en vampiro, ¿beber su sangre lo haría?, me pregunté y me sorprendí por lo poco que me preocupaba… ¿acaso quería que pasara el resto de mi vida con ella?, pero como si hubiese leído mi mente, ella respondió a una de mis preguntas jamás formuladas.
—Esto tampoco te convertirá en vampiro.
Uh-Oh.
No dije nada. Y no tenía fuerzas tampoco, así que me acerque a su cuello y como si fuera a besarla, comencé a hacer lo que ella me dijo.
Era extraño. En ningún momento me cuestioné el estar bebiendo sangre… Solo lo hacía, y se sentía bien. Increíblemente bien. Maravillosamente bien. Algo parecido a cuando ella bebía de mí, pero esta vez era yo quien lo hacía.
El como una explosión de sensaciones extrañas y todas a la vez en mi boca, y no podía decidirme a que me recordaba tal sensación. Era como un trago de whisky para mí, en medio del desierto.
Fue como si su esencia me hubiera recorrido por completo recobrando fuerzas. Me sentía bien, tal como me había dicho.
—Es suficiente— escuché que dijo, pero se sentía tan bien que no quería detenerme—. Es suficiente volvió a repetir y esta vez tuve que hacerle caso. Si ella lo decía, por algo debía de ser aunque en el fondo yo no quisiera detenerme.
Lamí la sangre de su cuello antes de apartarme de aquel manjar para volver a mirarla.
Katherine me recostó contra la cama y se colocó sobre mí para besarme. Pasaba su lengua en mis labios sintiendo cono el sabor de su sangre se mezclaba con el de sus labios. Era como una mezcla morbosamente perfecta.
Una ola de excitación volvió a surgir en mi bajo vientre haciendo que mi miembro se volviera duro contra su cuerpo nuevamente, pero de inmediato se separó de mí.
—Lo siento, pero por tu bien, es suficiente por esta noche —comentó y yo sonreí al recordar algo sobre su disculpa, porque aunque la deseara en estos momentos nuevamente, no iba a insistir con ello con tanta intensidad. Teníamos mucho tiempo para seguir disfrutando.
—Katherine —le dije sintiendo mis extremidades volver a adormecerse por el post placer—. ¿Sabes cuantas veces me has pedido disculpas esta noche?
Sonreí por ello, porque no solo era ella quien pedía disculpas a cada rato.
—No —me contestó entrecerrando sus ojos con curiosidad que aún tenían ese extraño, desconocido y familiar brillo—. ¿Cuántas?
—Muchas —respondí—. Y creo que ya es suficiente para ti. No vuelves a pedirme disculpas sin razón.
—Está bien —estuvo de acuerdo con algo de complicación para decirlo—. Lo sien… —pro antes de que terminara lo que iba a decir, comenzó a reír. Iba a pedirme disculpas otra vez…
La atraje hacia mí y la abracé. Ella atrajo unas sábanas hacia nosotros que nos cubrieron y yo la besé en la frente.
Lo último que recuerdo fueron sus manos acariciando mi pecho desnudo y luego me quedé profundamente dormido.

********************************************************************************************************************************



Jejeje (babas , denme un balde. POR FAVOR!!!!!).
Uf, fue el capítulo más largo que había escrito (dense su tiempo para leerlo, si???), y en realidad, complicado…
No maten a Robert por engañarlas, pero ya saben chicas, es solo un hombre de carne… ( balde de nuevo... ) y hueso.
Y Katherine se hizo de rogar al principio… pero ella tenía sus razones, aunque al final no pudo resistirse. Y quién no???
Yo feliz que él me hiciera entender las cosas de esa manera… jajaja

Espero que lo hayan disfrutado y dejen sus cometarios.


Próximo capítulo: Amanecer



sigan creyendo...
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Re: Una Historia Diferente (Fanfiction sobre Rob) (+18)

Mensaje por Atal el 7/7/2009, 4:39 pm

que hermosa historia, ...jaja estoy en el trabajo jajaj espero no me pillen jajaj


pero estoy en el aire..me imagine tooooda la escena jajajaj
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Re: Una Historia Diferente (Fanfiction sobre Rob) (+18)

Mensaje por Zafrina el 7/7/2009, 4:48 pm

ahhhh!!!!
me alegro que te haya gustado, me haces feliz!!!!!

y por cierto. te envie una invitacion a mi facebook
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Re: Una Historia Diferente (Fanfiction sobre Rob) (+18)

Mensaje por Bbra el 7/7/2009, 9:03 pm

affraid kate te pasaste, esta genial diossss q sexy
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Re: Una Historia Diferente (Fanfiction sobre Rob) (+18)

Mensaje por Citly Patzz el 7/7/2009, 9:42 pm

omfg!! creo que tuve un orgasmo virtual








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Re: Una Historia Diferente (Fanfiction sobre Rob) (+18)

Mensaje por Zafrina el 7/7/2009, 9:44 pm

ohohohohohoh
chicas por dios!!!!!!
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Re: Una Historia Diferente (Fanfiction sobre Rob) (+18)

Mensaje por Citly Patzz el 7/7/2009, 9:45 pm

Zafrina escribió:ohohohohohoh
chicas por dios!!!!!!










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Re: Una Historia Diferente (Fanfiction sobre Rob) (+18)

Mensaje por Zafrina el 7/7/2009, 10:01 pm

imaginense cuando lo escribi... y solo pensando en robert!!!!
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Re: Una Historia Diferente (Fanfiction sobre Rob) (+18)

Mensaje por Bbra el 7/7/2009, 10:50 pm

Ginger Masen escribió:omfg!! creo que tuve un orgasmo virtual


yo igual, me hubieran visto, bueno mejor no, si me hubieran visto leyendolo se rien
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Re: Una Historia Diferente (Fanfiction sobre Rob) (+18)

Mensaje por Zafrina el 7/7/2009, 10:52 pm




solo repito lo de arriba...
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Re: Una Historia Diferente (Fanfiction sobre Rob) (+18)

Mensaje por Bbra el 7/7/2009, 10:54 pm

uff kate tu casa ardio mientras escribias verdad??
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Re: Una Historia Diferente (Fanfiction sobre Rob) (+18)

Mensaje por Atal el 7/7/2009, 10:58 pm

realmente aun estoy en extasis ...volvi a leer los ultimos capitulos....geniales
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Re: Una Historia Diferente (Fanfiction sobre Rob) (+18)

Mensaje por Zafrina el 7/7/2009, 11:00 pm

Katrina Denali escribió:uff kate tu casa ardio mientras escribias verdad??

la casa, mi pieza, mi cama, mi computador. TODO!!!!!!
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Re: Una Historia Diferente (Fanfiction sobre Rob) (+18)

Mensaje por Bbra el 7/7/2009, 11:11 pm

jajajaja si ardio el mio no me imagino tu pobrecita
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Re: Una Historia Diferente (Fanfiction sobre Rob) (+18)

Mensaje por Atal el 7/7/2009, 11:15 pm

jiijij imaginense yo....q lo q me ardió jijijij no fue exactamente la casa jijijijij
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Re: Una Historia Diferente (Fanfiction sobre Rob) (+18)

Mensaje por Zafrina el 7/7/2009, 11:16 pm

ohjojojoj


COMO DECIA ALICE (creo...)

inhalo, exhalo, inhalo, exhalo... :lbabasl:
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Re: Una Historia Diferente (Fanfiction sobre Rob) (+18)

Mensaje por Atal el 7/7/2009, 11:17 pm

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Re: Una Historia Diferente (Fanfiction sobre Rob) (+18)

Mensaje por Zafrina el 7/7/2009, 11:19 pm

imagiinense aquel pie inmenso contra ti...
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