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Una Historia Diferente (Fanfiction sobre Rob) (+18)

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Una Historia Diferente (Fanfiction sobre Rob) (+18)

Mensaje por Zafrina el 24/5/2009, 6:37 pm

Una Historia Diferente

Porque negarse a creer en algo, no significa necesariamente que no tenga que existir…

Robert Pattinson se consideraba un tipo racional... pero ¿qué es lo racional?

Tra su participación en la saga de Crepúsculo, Rob saltó a la fama absoluta de la noche a la mañana, logrando además de su éxito, el acoso constante de todo su alrededor; tanto fans como periodistas, convirtiendo su vida en una constante monotonía de caos y stress. Pero eso cambió de inmediato en cuando su vida se cruza a la de una misteriosa chica que es más de lo que aparenta ser.
Atormentada por su pasado y buscando siempre el perdón, ella no sabía en qué pensaba cuando decidió presentarse ante aquel joven de mirada soñadora que atacó lo que creía conocer y tener seguro entre tanta inseguridad.
Una historia que comenzaron a escribir juntos; distinta a todo cuanto hayan conocido antes, que llevará a sus existencias a un nuevo nivel de incondicionalidad.





Una Historia Diferente, Un Encuentro Diferente

Estaba en el set de televisión minutos antes de que el programa diera comienzo.
Nos habían invitado a Kristen y a mí para dar una entrevista y hablar sobre nuestros papeles en las películas de Crepúsculo y Luna Nueva, papeles que en lo personal, me tenían colmada la paciencia.
No había minuto en que pudiera salir tranquilo por la calle sin que algún paparazzi actuara por inercia, o que alguien te pidiera fotos o un autógrafo hasta para su mascota. Que te llamaran Edward en vez de Robert, o que simplemente no pudiera existir otro tema de conversación normal en mi entorno que no fuera sobre el romántico y martirizado chico Cullen, ese con el que todas las adolescentes soñaban y por el que deseaban ser mordidas, si hasta a mi madre le gustaba más el personaje que yo mismo…, pero yo no soy así, es más, yo ni siquiera me consideraba martirizado ni mucho menos romántico. Yo era más bien del tipo distante en las relaciones. Prefería vivir la vida y disfrutar de mi música en casa que andar de Romeo por el mundo… aunque si teníamos algo en común, la caballerosidad y la elegancia… o eso había visto yo -con humildad, por supuesto. Supongo que se trataba de la típica personalidad inglesa…
Pero entre todo el caos que se había formado en mi vida después de interpretar a Edward Cullen, había un inconveniente en particular que me llegaba a dar escalofríos de solo pensarlo y que precisamente había sucedido el día de ayer.
Cuando iba de camino a la tienda de comestibles (¿qué?, los famosos también comen…) una niña de por lo menos 10 años de edad se acercó con su madre de la mano y me dijo “Muérdeme”, enseñando su cuello... ¡Por Dios, era una niña!, y lo peor de todo es que su madre reía como tonta a su lado mientras me alcanzaba un lápiz y un papel para escribirle un autógrafo y su hija gritaba chillonamente “Quiero ser vampiro, quiero ser vampiro”, y bueno, eso fue realmente escalofriante… ¡si hasta podía ser mi hermana pequeña!, pero lamentablemente eso se estaba volviendo constante…
—¿Rob? ¡Rob! —era Kristen quien me hablaba sacudiéndome el brazo para que la escuchara, pero estaba tan centrado en mis pensamientos que no la había escuchado.
—¿Si?
—Te preguntaba si acaso querías ir con Taylor, Kellan y Nikki a mi apartamento esta noche —me dijo lo que seguramente ya había dicho antes, —y creo que Cam y Jackson también irán.
Junta…
—Oh no, gracias—contesté. —Quiero decir… no puedo. Tengo planes esta noche.
—Ah, ok. No te preocupes, será otro día —dijo volteándose hacia una maquilladora que daba retoques de polvo en su pálido rostro.
Era mentira, no tenía planes para aquella noche, pero quería disfrutar un momento para estar conmigo mismo como dicen algunos. Quería estar lejos de todo el mundo Crepúsculo aunque fuera esa noche, a pesar de Kristen era una buena amiga y no me hacía gracia mentirle.
Si. Ella era una muy buena amiga, empero de que cuando grabamos Crepúsculo yo apenas hablaba con ella de cualquier cosa que no fuera de la película. Pero los medios siempre decían que éramos algo más. Kristen era linda y me divertía con ella y sus bromas, pero de haber algo más allá… no. Bueno, nos entreteníamos evitando las preguntas sobre nosotros para que especularan (además de que los publicistas decían que atraía marketing), porque después podíamos escuchar cada teoría…, pero una cosa eran las bromas, y otra muy distinta era la realidad.
A pesar de que soy un anti romántico innato y de que en mis relaciones no fuera muy expresivo, soy de los que les gusta abrazar mucho a sus amigos (no es que tuviera muchos tampoco), pero me gustaba hacerlo de cariño y no siempre por segundas intenciones. Fue por eso mismo que tuve algunas complicaciones con Michael Angarano, el novio de Kristen, por unas fotografías que se publicaron en donde yo salía abrazándola “juguetonamente” (según dijeron), pero por suerte todo se solucionó pacíficamente. Aunque ahora él no la dejaba sola ni a sol ni a sombra, de hecho, en este preciso momento estaba tras cámaras haciendo gestos con Krist.
Cuando lo miré me sonrió y saludó con la mano tan forzadamente que fue imposible que no me riera, después de todo, era infantil… ¿Que acaso no confía en su novia? Celos…Bah! No recordaba la última vez en que había tenido celos por alguien.
Le devolví el saludo con la mano.
—¡15 segundos! —anunció un coordinador y todos los de detrás de cámara (aquellos que hacían posible que todo el mundo televisivo se viera como se ve) corrieron a sus lugares.
La conductora entró saludándonos en breve y cortésmente con la mano y se fue a su lugar.
Ya habíamos hablado hace una hora de que se trataba todo esto, así que no fueron necesarios más preámbulos ni discusiones.
—¿Están listos? —preguntó Samanta, la conductora, y Kristen y yo asentimos con la cabeza.
El mismo coordinador que avisó los 15 segundos, anunció el 3, 2, 1 con los dedos y las luces tenues comenzaron a subir de nivel de a poco para dar comienzo al programa en vivo.
—Muy buenas tardes chicos y chicas —comenzó Samanta. —Éste es su programa “Factor 10” y yo soy su conductora de siempre, Samanta, dándoles la bienvenida —los que estaban allí aplaudieron como si de verdad fueran un público y no los que trabajaban en el estudio. Cuando acabaron, Sam continuó. —Ésta tarde tenemos con ustedes a dos figuras que han dado de que hablar en los últimos meses. Ella, una humana sensible y perdidamente enamorada y él, un romántico e increíblemente apuesto vampiro —me sonó que lo de “increíblemente” no estaba en pauta, tomando en cuenta como me miraba y no había que leer mentes para saberlo. —Revivieron a la pareja del best seller de Stephenie Meyer: Bella Swan y Edward Cullen —se estaba alargando mucho… —Un amor más allá de lo racional, un amor peligroso. Los protagonistas de Twilight y próximamente New Moon ¡Kristen Stewart y Robert… Pattinson!
Por fin. No recordaba a nadie antes que se hubiera demorado tanto en una introducción. Como si fuéramos tan importantes, como si fuéramos de la santa cede o del gobierno…
Lo siguiente fue más de lo mismo… que como están, como ha sido su experiencia en la película, que si acaso de niños se imaginaron tener tanto éxito como ahora, como es su vida íntima entre toda aquella fama, su relación con los fans, si teníamos otros proyectos en mente…, etc., etc., etc. En fin, más de lo mismo. No era la primera vez que nos hacían aquellas preguntas, pero sabíamos que tampoco sería la última, con Kristen lo teníamos más que claro. Al menos ella tenía más tolerancia que yo…
Yo no me consideraba un actor propiamente tal, solo disfrutaba hacer de “todo” en estos momentos de mi vida, porque ¡ni siquiera había estudiado teatro! Además, que me dijeran actor sonaba muy cutre, y que me veneraran como lo hacían, me hacía perder la paciencia, porque pensándolo bien, todo lo que hacía era una porquería… o bueno, eso era lo que siempre me repetía para no volverme loco entre todo esto…
Seguimos contestando la tanda de preguntas normalmente, pero entre comerciales y más de lo mismo, Samanta hizo una pregunta que me llamó la atención, y no por que no me la hubieran hecho antes, si no por que a Krist no se la habían hecho y lo que contestó no me lo había imaginado de ella.
—Entre todo este mundo mítico de vampiros y hombres lobos en los que sus personajes se ven envueltos —introdujo la conductora, —¿la película les ha hecho pensar en lo sobrenatural, se han planteado alguna vez la posible existencia de seres sobrenaturales entre nosotros?
Una pregunta similar me habían hecho hacía un mes, creo, para una revista y mi respuesta había sido la misma de ahora.
—No, la verdad es que no. Siempre me he considero una persona con algo de racionalidad, Sam —reí por el comentario—y a pesar de ciertos elementos sobrenaturales en los que creo, la película no ha influido a pensar más allá de lo que antes creía. Ciertamente, el mundo que Meyer crea es bastante loco, pero no deja de ser ficción y de ahí a creer en la ficción… no, definitivamente no. No creería en vampiros aunque trataran de convencerme con los mejores efectos especiales del mundo —y concluí con otra sonrisa de las que estaba acostumbrado a dar ante todo, porque a pesar de que siempre trato de ser yo mismo, simplemente eres lo que quieren ver.
—En cambio, yo si —contestó Krist después de mí con lo que yo quedé mudo de la sorpresa. —Me cuesta creer que en un mundo tan grande solo existamos nosotros. Tal vez un vampiro sería exagerar con todo eso de los “brillos”, pero ¿por qué no podría existir uno? Los límites, creo que solo están en nuestra mente. Y si en caso contrario, no existieran, mi vida seguiría pasando igual, no me complicaría porque creía en otra cosa (…)
Solo con eso me dejó helado. Lo que ella estaba diciendo era que por poco más, seres extraños estaban viviendo entre nosotros. Lo único en que yo podía creer era en los espíritus, son sobrenaturales ¿o no?... y fue imposible que no sonriera, ¿que más podría hacer?
El programa terminó al fin, después de que, incluso, preguntara por los rumores de la relación entre Krist y yo, y debí reconocer que esta vez si me sentí mal por Michael. Él estaba allí de brazos cruzados mientras nosotros hacíamos lo mismo de siempre…
Después de que nos desmaquillaran, volví a sentir mi cara como se debía sentir. Ya estaba molesto de usar maquillaje a cada momento…tanto polvo y cosas raras…
Sería una noche tranquila, libre de Crepúsculo y libre de maquillaje para mujeres, jajaja.
Antes de salir del estudio, Michael se adelantó para esperar a Krist en el auto, ya que seguramente quería ahorrarse todo el jaleo de las fans que siempre había afuera de los canales de televisión, y lo entendía a pesar de que no hubiera celos de por medio. Imaginarse un tumulto de gente rodeando a tu novia, mientras que lo único que quieren es ver como pareja a su compañero de trabajo… pobre tipo.
Tal como lo predecía, afuera había un grupo de fans adolescentes esperándonos para pedir los acostumbrados autógrafos y recibir los cegadores flashes de las cámaras en los rostros. Al menos, a diferencia de otras veces, el trámite fue corto y con Krist nos despedimos antes de que cada uno se fuera por su rumbo.
—Nos vemos mañana en la sesión —dijo antes de irse.
Lo había olvidado. Mañana a las 3 teníamos la sesión fotográfica para la promoción de la película… Si ya ni siquiera tenía libertad del fenómeno Crepúsculo.
—Nos vemos —contesté antes de irme.


continua...


Última edición por Zafrina el 14/10/2009, 5:03 pm, editado 4 veces
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Re: Una Historia Diferente (Fanfiction sobre Rob) (+18)

Mensaje por Zafrina el 24/5/2009, 6:39 pm

es qu3e esta muy largo...

Conduje mi auto por las acostumbradas calles de la ciudad, tranquilo, libre de flashes y libre de gritos. Solo el calor del vehículo y la música era mi compañía.
Llegué al edificio en donde vivía, aquel al que me había mudado con mi primer sueldo, y aparqué en el estacionamiento mientras seguía dándole vueltas a las palabras de Krist en el programa. ¿Cómo podía creer que los vampiros existieran… o los hombre lobos? Ahora había luna llena, ¿estarán convirtiéndose en lobos los humanos entre los bosques?...no, definitivamente faltaba cafeína en mi cerebro, aunque se supone que según Meyer no necesitaban la luna llena…no, definitivamente necesitaba algo más fuerte…
Entré al ascensor, por suerte estaba vacío, y apreté el botón del quinto piso. Subía lentamente y después de un par de minutos estaba saliendo al pasillo mientras hurgaba en mis bolsillos buscando las llaves de mi apartamento.
Forcejeé hasta que la cerradura hizo clic y la puerta se abrió.
De inmediato sentí olor a cigarrillo, lo que me extrañó tomando en cuenta que antes de salir no había fumado ni nada parecido.
Arrojé las llaves a la mesa que había en la entrada y encendí la luz.
Una hermosa chica de piel blanca y cabello largo y negro que le caía en ondas sobre los hombros, estaba cómodamente sentada con una pierna sobre la otra en mi diván, en mi sala de mi apartamento…
Quedé paralizado de la impresión. Era hermosa y no parecía tener más de 20 años, pero no quitaba el hecho de que estuviera en propiedad privada.
—Hola —dijo tranquilamente y después se llevó un cigarrillo a la boca, una boca tierna, sensual, que a pesar de que se notaba que no usaba maquillaje en ella, tenía los labios de un tono naturalmente carmesí.
—¿Cómo entraste? —exigí avanzando unos pasos hasta quedar detrás de un sillón de cuero que estaba frente a ella. ¿Qué era? ¿Ladrona? No, no podía serlo, era demasiado hermosa y extrañamente elegante para serlo. Vestía con jeans negros dentro de botas altas del mismo color con una de esas cosas que las mujeres usaban con tirantes en la espalda… ¿corsé?, como sea que se llamara, llevaba uno de cuero negro que dejaba al descubierto la piel del cuello y la clavícula extremadamente blanca.
—La ventana —contestó con una voz muy suave y profunda.
¿Ventana? ¡Pero, si estábamos en el quinto piso!
Genial… fan, me dije.
“¿Cómo entraste?”, decía Bella, recordé.
“La ventana”, contestaba Edward, o sea yo.
Una hermosa fan psicópata metida en mi apartamento.
—No soy fan —me dijo como si hubiera leído mis pensamientos.
Si claro, como no… ¿quién más se podría meter furtivamente y esperarme?
—¿Quién te dejó entrar? —le pregunté, o más bien, le exigí.
—Nadie —respondió mientras se paraba del diván y se llevaba nuevamente el cigarrillo a la boca con dos dedos largos y las uñas teñidas de rojo sangre. —Como ya te lo había dicho, entré por la ventana.
Esto era una broma… ¿de algún programa?
—¿Quién eres? —le pregunté alejándome algunos pasos al ver que se había levantado y wow!, era hermosa. ¿Ya lo había dicho?
Pero de pronto pestañeé y ella no estaba allí.
—Katherine —escuché desde detrás de mí y al voltearme, ella estaba a solo centímetros de distancia. Tenía los ojos azules, impresionantes y penetrantes, marcados potentemente con delineador negro, pero… ¡cómo demonios se había movido tan rápido!
Solo con el susto, salté hacia atrás golpeándome contra el sillón de cuero que estaba ahora detrás de mi, el que antes había usado de escudo.
—¿Co-cómo hiciste eso? —apenas logré decir.
—¿Te has preguntado alguna ves cómo puedes caminar, cómo puedes correr o cómo puedes hablar? —dijo sonriendo levemente mientras seguía hablando tan tranquila como si estuviera en… ¡en cualquier otra parte!, pero yo no podía contestar. —Ya que no puedes contestar, contesto yo —dijo, seguramente al ver que yo no decía nada, y pensándolo bien, jamás me había hecho preguntas así… —Lo haces porque está en tu naturaleza. ¿Te contesta a tu pregunta?
¿Quiso decir que se movió tan rápido porque estaba en su naturaleza? Por favor…, y yo vuelo si me tiro del balcón…, pensé con sarcasmo.
Debe de haber algún truco, una ilusión, ¿algún holograma?, no, yo sentía la estática y la electricidad de los cuerpos al estar tan cerca el uno del otro.
Maldición… estaba temblando. ¿Nervioso? Ni siquiera recordaba cuanto fue la última vez que estaba nervioso frente a una chica, a pesar de que normalmente era tímido.
—¿Qu-qué quieres? —solté tartamudeando ¿tartamudeando?
—Hablar contigo —contestó sin borrar su sonrisa ni dejar de mirarme intensamente, entonces el roce de su suave aliento dulce con el toque a tabaco caro, acarició mi rostro haciendo que las rodillas me temblaran.
Comencé a moverme de costado rodeando el sillón para cambiar de posición mis piernas y alejarme del penetrante contacto visual de su parte, por mientras que miraba a su alrededor buscando hilos o lo que sea que hubiese que pudiera haberle dado el efecto de moverse tan rápido.
—No te asustes —habló siguiéndome al ritmo en el que yo lo hacía, —que no muerdo —y cuando dijo lo último extendió la sonrisa más sensual que había visto en mi vida, mostrando una corrida de relucientes dientes blancos, resaltando dos colmillos mas largos de lo normal… ¿colmillos?, —o no te mordería, mejor dicho, …a menos que tu lo quisieras.
Ok. Había llegado demasiado lejos todo esto…
—Bien, ¿cuál es la broma? —exigí al tiempo que terminaba de rodear el sillón y salir de su cercanía para quedar donde en un principio ella estaba.
—No hay ninguna broma —dijo de pronto, pero esta vez la voz venía desde mi costado.
En el momento en que había volteado, la había perdido de vista y ni siquiera me pude fijar en como se había movido tan rápido hasta el diván nuevamente. Estaba junto a mí apagando el cigarrillo en el cenicero que había a un lado.
—Ya te lo dije, solo quiero hablar contigo —dijo cuando ya había apagado el cigarrillo y se había vuelto a voltear hacia mí.
—¡No vuelvas a hacer eso! —le exigí retrocediendo un par de pasos, esta vez al menos no tropecé con nada.
—Lo haré. Por el momento lo haré, pero ¿conversarías conmigo?
¿Quería que conversara con ella? Por favor. ¡Estaba asustado!, aunque no quisiera reconocerlo, pero lo estaba. ¿Qué era ella, la mujer biónica?...demasiadas locuras. Estaba siendo una broma muy extraña…
—Conversaré contigo —accedí. —¿Dé que quieres hablar?
Inmediatamente Katherine comenzó a sonreír, con esa sonrisa que había esbozado antes.
Sacó de un abrigo de cuero que había colgado en el borde de una silla -que hasta ese momento no había visto- una cigarrera de metal y se instaló en el diván.
—Es sobre… —estaba esperando a que continuara pero se detuvo y cambió lo que iba a decir —¿No te vas a sentar?
Al instante reaccioné caminando hasta el sillón que había utilizado de escudo y me senté para quedar frente a ella.
—Bueno… —dijo abriendo la cigarrera de metal y tomando uno para llevárselo a los labios, en ese momento se detuvo y volvió a cambiar el sentido de su frase, —¿quieres uno? —preguntó y me acercó su cigarrera para que tomara uno. Eran cigarrillos finos y alargados, sin duda exportados, porque en éste país no se verían en cualquier parte.
Tomé uno y de inmediato acercó su mano ofreciéndome fuego, tan rápido que me eché hacia atrás por la sorpresa.
—Lo siento —dijo y accionó la llama frente a mí.
Mientras lo prendía noté que tenía un anillo grueso de plata con un escudo en el dedo pulgar de su mano izquierda que me llamó la atención, pero lo dejé pasar.
—Gracias —le dije y luego volví a un lugar cómodo en el sillón, o relativamente cómodo tratándose de la compañía que tenía en frente.
El cigarrillo era de gusto extraño, exótico, pero agradable. Tendría que preguntarle donde los podía conseguir…, cuando se acabara la broma.
—Ok —dijo suspirando después de unos momentos, —solo quería conversar contigo sobre la entrevista que diste para una revista hace un mes y la de hoy en la tarde en el programa de televisión.
Alcé una ceja con incredulidad, perplejo.
Así que solo se trataba de una periodista con producción…, pensé.
—¿Eres periodista?
—No soy periodista —respondió, —ni tampoco fan, solo me llamó la atención la forma en que ves el mundo.
Ahora estaba riendo.
—Bien… ¿y cómo sería esa manera? —le pregunté mordiéndome el labio al tratar de contener la risa.
—Creo que mejor será que comience preguntándote acerca de lo sobrenatural, ¿qué piensas al respecto?
Bah… periodista…
—Ya lo dije esta tarde —contesté un poco exasperado tomando en cuenta que todo se trataba de una extraña entrevista.
—Bien… creo que te lo preguntaré de otra manera —comentó llevándose el cigarrillo a la boca. —La película que acabas de filmar, ¿te ha hecho pensar en lo sobrenatural? ¿Ha hecho que te plantees la posible existencia de la sobre naturalidad entre ustedes?
—¿Entre ustedes? —repetí incrédulo.
—Si, entre ustedes —contestó sin apartar la vista de mí con esa expresión que hacía estremecer hasta el más minúsculo de mis huesos.
Ok, entre más pronto conteste, más pronto terminará todo y más pronto haré… ¡lo que sea que iba a hacer!
Bien, la pregunta era bastante similar a la que me había hecho Samanta, así que solo contestaría cercanamente.
—La película no me ha hecho pensar en lo sobrenatural de una manera distinta a como lo hacía antes —respondí con voz monocorde, como si lo recitara directamente de un libro un niño pequeño, —simplemente lo tomé como si fuera una historia de carácter realista y no de carácter sobrenatural. Tomé el personaje y lo trabajé como si fuera humano y no vampiro, pero no porque fuera más fácil verlo, si no porque es en lo que creo, lo real.
—Entonces, ¿no quieres creer que existan seres sobrenaturales entre ustedes? —preguntó sonriendo extrañamente
—No, no lo creo —respondí sin más.
Asintió sin decir palabra alguna y sin borrar esa extraña expresión en su sonrisa.
—Siguiendo sobre el plano sobrenatural —continuó después de unos segundos mientras jugaba con un mechón de pelo entre sus dedos, —¿en qué crees?
—Espíritus —respondí.
Asintió con la cabeza nuevamente, pero esta vez no me observaba, por lo que me relajé.
—Espíritus —repitió. —Déjame adivinar, viste a un familiar que ya había fallecido y por eso crees en ellos.
¿Cómo sabía aquello?
Cuando tenía 9 años, mi abuela había fallecido de un ataque al corazón en su casa, y a la semana de haber sido sepultada, cuando fui con mi madre para limpiar la casa, la vi allí frente a la ventana mirando al patio trasero, pero se supone que nunca se lo había dicho a nadie, pero ella sabía de que se trataba…
No contesté.
—Mmm…. Si, suele ocurrir así —ratificó muy calmadamente. —Pero así es…, existen —musitó mirando el cenicero y luego volvió a preguntar olvidando lo anterior. —¿Crees en los brujos?
—No.
—¿Crees en la magia?
—No.
—¿De ningún tipo?
—De ninguno.
Extraña entrevista… Tal vez se trataba para un artículo en alguna revista esotérica o alguna de esas Dark…
—¿Crees en los Ángeles?
—Mmm… No.
—¿Crees en hombres lobos?
—No.
—Y tampoco quieres creer en vampiros —concluyó.
—Menos creo en ellos —contesté a pesar de que lo último que había dicho no era una pregunta, si no, una afirmación.
—No quieres creer en vampiros —repitió y luego agregó afirmando lo que pensaba, —aunque tuvieras a uno en frente de ti.
Asintió para sí misma con la cabeza nuevamente y volvió a observarme como hasta hace un rato lo estaba haciendo.
—Estás nervioso —me dijo.
—No.
—No era una pregunta, te lo estaba comunicando —dijo con esa sonrisa que no quería borrar del rostro. —¿Quieres otro cigarrillo?
Tomé el cigarrillo que ella me ofrecía desde la cigarrera que ahora estaba encima de la mesa y antes de que pudiera alzarse con el fuego entre sus manos, lo tomé y lo encendí yo mismo.
Estaba confundido, y si… también estaba nervioso como ella lo afirmaba. ¿Tanto se notaba?
Estaba siendo una entrevista extraña, me volví a repetir de nuevo, y no le encontraba sentido a todo lo que decía.
—¿Saben bien? —preguntó apuntando el cigarrillo.
Asentí con la cabeza.
—Te enviaré una caja uno de estos días.
¿Qué debía decir, gracias?
Guardé silencio. Ésta era la situación más confusa y extraña que había vivido en mi vida y aun no podía encontrarle un maldito sentido, sin mencionar claro, lo nervioso que me hacía sentir con su intensa mirada.
—¿Qué es lo que quieres? —pregunté por segunda vez aquella noche.
—Ya te lo dije —contestó, —conversar contigo.
—Y hemos conversado, pero tus preguntas no llevan a ninguna parte.
—No soy periodista.
—¿Qué eres entonces?
—Ya te lo dije.
Traté de recordar, pero en ningún momento dijo lo que era. Estaba mintiendo.
—Mentira, no me has dicho qué eres —repliqué.
—Si lo dije —me contestó, —pero no directamente, claro.
El jueguito me estaba haciendo perder la razón.
—Si no eres periodista, ni ladrona, ni fan, ni espía, ni… lo que sea que se me pudiera ocurrir de momento. Sea lo que sea que seas, ¿a qué viniste a mi apartamento? —le exigí.
Suspiró sonoramente.
—¿No te das cuenta?
—No —espeté, —por algo lo pregunto. Si no te has dado cuenta, no puedo leerte la mente.
—Ah… —dijo suspirando sonoramente de nuevo, con resignación. —El lector de mentes, Edward Cullen. Ojalá lo de leer mentes funcionará así…
Así que era una loca fanática de Edward Cullen.
—Que, ¿no me digas que eres fan de Cullen? —pregunté en son de burla.
—No hay peor ciego que el que no quiere ver —dijo ignorando mi pregunta.
—¿Y qué es lo que te gusta de él? —pregunté ignorando también su comentario —¿Su romanticismo? ¿Es porque es el Romeo moderno?
—¿Y quién no? —respondió —Como desearía que los vampiros de verdad fueran como el personaje que interpretas… aunque sea una mínima parte —estaba loca, definitivamente. —¿Tu no eres así?
—No —respondí.
—¿Ni siquiera un poco?
—No —volví a responder, pero ella solo apagó el cigarrillo y habló.
—No lo veo así, sabes. Tienes la misma caballerosidad y elegancia del personaje, e incluso creo que podrías ser mejor que el mismo, y lo mejor de todo, es que eres de carne, hueso y sangre —concluyó apoyando su espalda en el diván.
Hablaba extraño, pero aun no podía saber en donde precisamente estaba lo extraño.
—Pero solo hay un pequeño detalle —continuó, —no eres un vampiro.
—¿Y dices que no eres fan? —pregunté con sarcasmo.
—Podría serlo, y… si, creo que de cierto modo podría serlo —declaró como si llevara desde hace tiempo ese debate. —Me fascina el hecho de que aquellos vampiros puedan salir a la luz del sol y ver todo lo que los demás no pueden.
—Hablas como si estuvieras obsesionada con los vampiros —le dije.
—Obsesionada no, solo vivo mi realidad —se defendió. Extraña manera de defenderse…, —pero en fin…, vine aquí por una razón —por fin, pensé. —Vine aquí solo porque me interesabas, me interesaba saber como pensabas y me interesaba conocerte. Y descubrí que eres mucho mejor a como te imaginaba…, pero...


continua...


Última edición por kate cullen el 1/6/2009, 2:09 pm, editado 1 vez
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Re: Una Historia Diferente (Fanfiction sobre Rob) (+18)

Mensaje por Zafrina el 24/5/2009, 6:40 pm

—¿Solo viniste por eso? —la interrumpí inconscientemente sorprendido.
Me alagaba que una chica tan bella y misteriosa, aunque hablara como loca, me dijera esas cosas, pero no dejó de sorprenderme de que hiciera tanto show por esto.
—Bueno, vine por eso y porque quería que creyeras.
—¿Cómo es eso? —pregunté aun más confundido.
—Quería que creyeras —repitió simplemente. —Todo partió por las entrevistas que diste en donde se te preguntaba por lo sobrenatural —así comenzó, me dije recordando por donde había empezado toda su conversación. —Eres interesante, guapo, caballero, elegante y a la vez eres bueno en lo que haces —wow, gracias, me dije a mi mismo incapaz de decírselo a ella, era la primera persona que no me llamaba actor, —pero eras ciego. No querías ver más allá de tu campo de visión racional y sentía que podías ver las cosas desde otro punto de vista si abrías tu mente. No solo porque no conozcas algunas cosas quiere decir que no existan.
Esta era la conversación con el mayor factor sin sentido de toda la vida, incluso cuando era un adolescente de 15 años podía tener conversaciones más coherentes, o hasta cuando estaba con algo de alcohol en la sangre.
—¿Y con esto tu quieres decir…? —le pregunté dejando la pregunta abierta.
—Cree —dijo simplemente y se levantó para tomar la cigarrera y su chaqueta.
—Espera, ¿ya te vas? —lancé poniéndome de pie de un salto.
—Si, ¿por qué? ¿Quieres que me quede otro momento? —preguntó.
Estaba aun más nervioso que antes y no sabía que contestar.
—No-no entendí lo que dijiste.
—Oh, era eso —comentó sonriendo, ¿por qué diablos me fascinaba tanto esa sonrisa?— Lo que quise decir es que pensaras en lo que hablamos, en lo que te dije que era y que creyeras, eso.
Todo lo que hablamos, lo que me dijo indirectamente que era y que creyera…
“No quieres creer en vampiros, aunque tuvieras a uno en frente de ti”
Así que de eso se trataba todo. La loca chica obsesionada con vampiros me estaba diciendo que era uno…
—¡Eres un vampiro! —solté entre una risotada mientras me dejaba caer el sillón nuevamente y ella, que en ese momento se estaba volteando para retirarse se dio la vuelta y me miró sin decir palabra —¿Y tu piel brilla como los de Meyer? —le pregunté bromeando.
¿Cómo iba a esperar que creyera algo así?
—Viéndolo desde la literatura… —dijo pensándolo un momento como si buscara indicios en libros de historia, —digamos que nos asimilamos más a los personajes de Anne Rice.
Estaba loca, loca de atar.
—Ok. Si eres un vampiro, entonces muérdeme —la desafié y luego me reí de lo que decía, ya no quedaba mucho de caballero en mi. —¿No me vas a convertir ni me vas a matar, cierto?
—No —respondió seriamente de pronto. —¿De verdad quieres que te muerda?
—Claro, adelante.
Pestañeé. Maldito el momento en el que pestañeé, porque cuando abrí los ojos de nuevo Katherine estaba a solo un par de centímetros de mi rostro sentada junto a mí con una sonrisa en los labios mientras me miraba intensamente con sus ojos azules que me recordaron al lapislázuli.
La sangre se me heló, ya no podía estar siendo un montaje y estaba paralizado.
Demasiado real, demasiado real.
Y entonces, me besó.
Era un beso pausado e intenso, profundo. Podía sentir como los labios más tiernos y suaves que había conocido en la vida rozaban suavemente los míos. Se sentían dulces, con el mismo aroma intenso y agradable mezclado con tabaco caro que había sentido con anterioridad, pero más concentrado. Y se sentían fríos, sumamente fríos, al igual que la suave mano que rozaba mi mejilla en ese momento. Luego, se separó de mí dejándome al borde del colapso y mirándome con la misma intensidad que estaba seguro que yo la miraba a ella. No podía respirar, no podía hablar, tanto de la sorpresa, como por la adrenalina que corría por mi cuerpo. Por suerte yo estaba sentado, porque las piernas no dejaban de temblarme.
—¿Estás seguro? —preguntó sin apartar su mano de mi rostro, pero yo no tenía palabras.
Asentí levemente con la cabeza y puse mis manos en su pequeña cintura sintiendo el cuero a través de mi tacto mientras que ella se acercaba y depositaba un tenue beso en mi mejilla, y luego otro en mi mandíbula, y luego uno más abajo, y luego… dolor.
Sentí de veras como se clavaban sus colmillos en mi cuello, sintiendo también como la carne era desgarrada y entré en pánico. La sujeté para apartarla, pero ella no se quitaba y luego… ya no había dolor. Simplemente se había ido.
En vez de dolor había placer y ya no quería apartarla, solo quería tenerla más cerca.
El placer era… dulce, como ningún otro y que solo pude compararlo con… el sexo, si, una sensación similar a la del sexo era lo único comparable con aquel placer, pero esto era sublime, y no podía ser tan burdo como el sexo aunque la sensación se le asimilara.
De pronto el placer fue bajando de nivel hasta quedar convertido en una somnolencia que me pesaba en los ojos y en los músculos de todo el cuerpo haciéndome sentir en las nubes.
Quería más. Aquel placer era extrañamente adictivo y quería decirle que no se detuviera, pero no podía hablar y tampoco podía aferrarla contra mi porque no tenía fuerzas en los brazos, entonces sentí como Katherine franqueaba la punta de su lengua suavemente sobre la herida que había dejado…
¡Por Dios!, gritaba mi mente, ¡Acabo de ser mordido por un vampiro!
Ella había tratado de decirme lo que era de muchas formas y no lo había descubierto, ¡cómo podía haber estado tan bloqueado!
Ya no sabía que era racional, que era lo cierto o que era una fantasía. Todo era… tan inverosímil… ¿y si estaba soñando?
Pero en ese preciso momento ella, la hermosa chica vampiro, apartó su boca de mi cuello y puso su rostro frente al mío mientras habría los ojos suavemente con letargo y fue en ese entonces cuando creí ver como sus ojos cambiaban de color, como un flash repentino de color celeste refulgente, como si se hubiese puesto lentillas y se las hubiese vuelto a sacar a la velocidad de la luz haciendo que su mirada se viera de fantasía por un momento, o bueno, por lo menos más fantasioso de lo que ella era de por sí.
Mordió el borde de su labio inferior lentamente mientras volvía a esbozar la sonrisa de antes, y fue cuando dijo:
—Ahora, ¿crees?
¿Qué si creía? Nunca había estado más loco en mi vida antes de hacer algo o antes de decirlo, pero ni siquiera quise darle vueltas más de lo ya lo hacía, porque me volvería loco.
Solo asentí con la cabeza.
¡Wow! ¿Qué debía hacer, o decir? Ya no recordaba ni mi propio nombre y solo se me repetía una palabra en mi cabeza: “Vampiro”, y en todas las tipografías, tamaños y posiciones que conocía.
—Me tuviste frente a ti por un buen rato, te dije lo que era, incluso te mostré lo que podía hacer —dijo pausadamente, —pero simplemente tu no quisiste creer, por eso no te habías dado cuenta, porque no querías ver más allá de tu campo de visión racional.
Me lo había dicho: “No hay peor ciego que el que no puede ver”
—Pe-pero… —comencé en lo que serían montones de preguntas que se agolpaban en mi cabeza esperando y peleando por salir, pero ella me interrumpió.
—Shht… —susurró suavemente, —tendrás mucho tiempo para pensarlo todavía, pero por ahora ¿cómo te sientes?
—Bien —solté.
Solo si bien significaba a estar bien físicamente, porque si se trataba de lo psicológico, no podía asimilar todo lo que había sucedido para contestar que estaba bien.
Me llevé la mano al cuello y allí sentí una irregularidad en la piel, pero ella me dijo:
—No te preocupes, mañana por la mañana solo serán moretones. Las mordeduras de vampiros cicatrizan rápido y tampoco te dolerá, solo es al principio.
Recordé el dolor del principio al que se refería ella, pero luego lo que lo prosiguió y creo que incluso pude haberme sonrojado.
—Lo-lo que… sentí… —comencé a decir, pero no era capaz de continuar con la oración.
—¿Placer? —preguntó enderezándose junto a mi —Lo sé, es un placer único en su clase y no solo para ti, pero a la vez es seductivo y peligroso para ambos si tomamos en cuenta que no me gustaría matarte —hasta ese momento no me había dado cuenta de lo peligroso que había sido, solo lo pensé en cuanto esas palabras salieron de sus labios, —pero no te preocupes. Me gustaría verte actuar en más películas —y así terminó sonriendo mientras se ponía de pie.
—¿A dónde vas? —exigí poniéndome de pie de golpe, por lo que me tambaleé por un momento debido a lo débil que estaba.
—Me voy —dijo. —Ya no es necesario que esté aquí sabiendo que no menospreciarás a aquellas historias que hablan de nosotros, aunque sea de manera más romántica o mágica.
¿Por qué hablaba así? Ella era mágica…
—¿Te volveré a ver? —le pregunté y ella guardó silencio mientras lo pensaba.
—Tal vez… —respondió esbozando una sonrisa cálida —Si es que algún día vuelves a dudar de mi existencia, no dudes que estaré aquí para demostrarte lo contrario.
Si se iba comenzaría a dudar de inmediato...
—Fue un placer haberte conocido en persona —comentó dirigiéndose en dirección a la puerta, —eres mejor de lo que esperaba.
Y de pronto la luz se apagó. No iba hacia la puerta, iba hacia el interruptor que estaba de camino.
Fui hacia allá tambaleándome para prender la luz nuevamente, pero ella ya no estaba, en vez de eso la ventana estaba abierta y las cortinas ondeaban tenuemente con el viento que se filtraba.
Corrí hasta el balcón y en mitad de la vereda la vi caminando con su abrigo de cuero largo con el cuello subido puesto mientras alzaba una mano sin mirar atrás. Y caminó, y caminó hasta que la perdí de vista.

continua...]
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Re: Una Historia Diferente (Fanfiction sobre Rob) (+18)

Mensaje por Zafrina el 24/5/2009, 6:40 pm

Dos horas después estaba en el sillón con una cerveza en la mano y la luz apagada sin reaccionar a lo que había sucedido en esa sala, ya no quedaba rastro de Katherine. Solo tenía su dulce aroma, su hermoso rostro y su hipnótica mirada grabada en la memoria.
De vez en cuando me tocaba el cuello para recordar que todo había sido real y cuando sentía aquella extraña irregularidad, sonreía por que así había sido.
Pensé en ella toda la noche hasta quedarme dormido, e incluso creo que también la soñé.
Cuando abrí los ojos por la mañana, aún estaba recostado en el sillón de cuero y me tomó algunos momentos reaccionar. Cuando lo hice, de inmediato me llevé las manos al cuello para asegurarme de que todo estaba en su lugar, pero no había nada en ninguna parte, tampoco en el otro lado del cuello, aunque se supone que allí no me había mordido.
¿Acaso había soñado todo?
En la mesa de centro solo había una botella de cerveza que estaba a la mitad de su contenido, así que no podía ser por embriaguez que había imaginado todo aquello. Entonces corrí hasta el baño a mojarme la cara y en frente del espejo, con cierto temor, me observé el cuello y si, allí había un moretón de extraño color pero que no dolía.
“No te preocupes, mañana por la mañana solo serán moretones. Las mordeduras de vampiros cicatrizan rápido y tampoco te dolerá…”
Como lo había dicho ella, había sucedido. Ya no había herida ni mucho menos dolor, solo un moretón en su lugar.
Como loco comencé a reír cada vez más fuerte. Reía al cielo, o al techo mejor dicho. Había sido mordido por un vampiro… Un vampiro. Con colmillos y todo, y no solo eso, había sido una hermosa chica vampiro…, pero de pronto recordé que quizás jamás la volvería a ver…
Y así de rápido como las risas frenéticas habían llegado; se habían ido, dejando solo un sentimiento de vacío extraño, pero entre todo aquello el teléfono sonó, así que fui a cogerlo.
—¿Hola? —contesté sin ánimos.
—¡Rob!, ¿dónde demonios estás? Te hemos esperado por más de media hora.
—¿Taylor?
—Si, soy yo —contestó exasperándose. —Los fotógrafos están aburridos de esperarte.
¿Fotógrafos? Ah cierto, la sesión de fotografía para la promoción de la película…
—¿No crees que llamas muy temprano? —le pregunté sin entender porque tanto alboroto —Eso es a las 3.
—Rob —dijo con controlada tranquilidad, —¿escuchaste lo que te acabo de decir? Dije que estamos hace más de media hora esperándote, ¿qué hora crees que es?
Inmediatamente miré el reloj que estaba en la pared y ya eran las 3:45 de la tarde… ¡Cielos!, ¿cómo había dormido tanto?
—Lo siento, me quedé dormido. Voy de inmediato —me excusé.
—¿Dormido? —preguntó un dejo de incredulidad en la voz, pero lo dejó pasar. —De acuerdo, apresúrate.
Y colgó.
Me duché lo más rápido que pude mientras que la máquina para hacer café hacía su trabajo y me vestí con lo primero que encontré en el armario. Normalmente no me preocupaba mucho por ello, pero ahora ni siquiera me fijé si llevaba ropa interior puesta… Si, la llevaba.
Cuando me dirigía hacia la puerta con el café en la mano, aun sin poder creerlo, le di una última mirada a la sala de estar en donde la noche anterior había vivido la experiencia más extraordinaria de mi vida y en el diván en donde ella se había sentado vi algo que no había visto antes. Algo pequeño y plateado que destellaba sobre el tapiz. Su encendedor plateado estaba allí. Lo había olvidado.
Lo tomé antes de salir y lo metí en mi bolsillo mientras salía para tomar el ascensor pensando en cuando podría devolvérselo.
Por fortuna, el lugar de la sesión de fotos no quedaba muy lejos así que llegué solamente con una hora y cuarentaicinco minutos de retraso…
Después de escuchar las molestias de todos porque no podían comenzar sin mí y después de disculparme mil veces con cada uno de los que allí estaban, comenzamos con lo de siempre en estos casos.
Debía reconocer que aun estaba distraído por todo lo que me había sucedido y también recordaba una y otra vez lo que le había contestado a las preguntas de la periodista y la conductora. ¿Qué sucedería si ahora me volvieran a preguntar lo mismo y yo no solo dijera que creía en vampiros, si no que además había visto a una muy hermosa que me había mordido?
Terminamos con todo el jaleo cerca de las 8 de la noche y a las 9 ya estaba saliendo junto a Taylor, Nikki y Kristen del estudio, ya que los demás iban más atrás.
—Rob, ¿enserio de te quedaste dormido? —me preguntó Krist quien iba tomada del brazo de Taylor e increíblemente Michael no estaba.
—Oh…, si, creo que si —logré contestar.
—Nos hiciste esperar bastante —comentó, —creo que uno de los fotógrafos ya quería asesinarnos.
—Lo siento —volví a disculparme.
—¿Por qué no nos quisiste acompañar anoche? —inquirió Nikki colocando un brazo en el de Krist y el otro en el mío resguardándose del frío que había a esa hora y también de la lluvia que comenzaba a caer. —Lo pasamos muy bien. Kellan nos dijo que no lo habían dejado entrar a un restaurante la semana pasada, porque las fans causaban destrozos por pedirle un autógrafo —concluyó riendo con lo que los demás la imitaron.
—¡Ey!, escuché mi nombre —dijo el aludido acercándose hasta nosotros.
Pensar que antes me importaba tanto el reaccionar de la gente ante nosotros, pero ahora había sabido de otro tipo de reaccionar y era la reacción que Katherine había tenido conmigo ante lo que yo hacía y decía sin siquiera conocerme…
—Tenía otros planes —contesté, y aunque no había sido cierto en un principio, al final había convertido en realidad de cierto modo.
—¿Y cómo lo pasaste? —preguntó Krist cuando ya habíamos salido fuera del estudio de fotografía y nos habíamos dirigido al lugar en donde aparcamos los coches.
Aunque no era parte del recinto privado el lugar donde nos estacionamos, no tuvimos problemas porque además del camuflaje acostumbrado (gorros y gafas) que nos cubría haciendo pasar desapercibidos, la oscuridad y el hecho de que estuviera lloviznando, hacía que la gente que pasaba de vez en cuanto no se diera cuenta de nada.
—Bien —contesté finalmente después de pensar en todo lo que había pasado, y no estaba completamente seguro de que bien era una respuesta suficiente.
—Me lo imagino —comentó Taylor con un extraño dejo en la voz. Cuando lo miré noté que señalaba disimuladamente su cuello y el mío a la vez.
Ah…, se había dado cuenta.
Aparté la vista de su acusación con doble sentido hacia la calle del frente sintiéndome algo incómodo, porque lo que él se imaginaba no tenía nada que ver con la realidad, y entonces la vi de nuevo, con su abrigo largo de cuero y un cigarrillo en la boca sonriendo sutilmente bajo la lluvia.
El corazón se dio vuelta en mi interior y lo único que quise fue correr a encontrarla, y de hecho, avancé varios pasos ignorando las voces de mis acompañantes y entonces un autobús bloqueó mi visión. Para cuando ya había pasado completamente, ella ya no estaba ahí. La bella morena de ojos azules, la bella chica vampiro, ya no estaba allí.
—¿Estás bien? —preguntó alguien, ni siquiera puse atención en quien fue —Parecía que habías visto un fantasma.
—No era un fantasma —contesté simplemente. Era algo mucho mejor
Después de aquello nos despedimos y cada uno se fue a su destino sin siquiera imaginarse lo que estaba invadiendo mis pensamientos.
Ya no me cuestionaba la existencia de algo sobrenatural, ahora lo que me cuestionaba era si alguna otra vez volvería a sentir a Katherine junto a mí. Incluso cuando llegué al apartamento y abría la puerta de entrada, tenía la esperanza de sentir el exquisito olor a tabaco exótico, pero en vez de eso no fue así, y entonces quise con todas mis fuerzas que al encender la luz pudiera ver su rostro y su sonrisa y sus ojos…, pero tampoco.
Dormí en el sillón igual que la noche anterior, pero con la ventana abierta esperando que pudiera entrar por ella… y tampoco fue así. En vez de eso el sonido del timbre de la puerta me despertó de mis sueños.
Me levanté perezosamente y fui hasta la puerta para abrirla.
—¿Robert Pattinson? —dijo el hombre que había tras ella.
—Si.
—Firme aquí, por favor.
Cuando hube firmado, me entregó una caja blanca del porte de un diccionario con una tarjeta puesta entre el nudo de una cinta negra para luego retirarse.
Tomé una cerveza del congelador y me fui a sentar al sillón para abrir la caja.
No tenía remitente, pero no fue necesario preguntarlo porque cuando abrí la tarjeta, en una caligrafía de letras negras y perfectamente pulcra, había escritas simplemente dos palabras:[/justify]

Sigue creyendo…


Abrí la caja con cuidado y en su interior estaban los cigarrillos de sabor exótico que había prometido enviarme uno de estos días.
Tomé uno y lo prendí con el mechero que se le había quedado y el cual había reposado en mi bolsillo desde ayer. Degusté el mismo sabor que recordaba y solo pensé en ella y en como me había demostrado que el límite de lo que conocía estaba en el límite de lo que quería creer.
—Por ti —murmuré al diván en donde ella había estado mientras sorbía la cerveza de la botella y esperaba algún día poder devolverle el encendedor plateado que descansaba inocentemente encima de la mesa junto a la caja blanca. Esperando algún día volver a ver a la chica de lo sobrenatural. A la hermosa chica vampiro.


FIN.




que tal???
no me maten por esto, si????
espero todos sus comentarios y criticas y nuevamente gracias por darse el tiempo para leerlo...
adios... y crean
jeje
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Re: Una Historia Diferente (Fanfiction sobre Rob) (+18)

Mensaje por franny_moimememoitie el 24/5/2009, 6:48 pm

Prometo leerlo Kate, lo juro!! ahora mismo lo estoy guardando! :)
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Re: Una Historia Diferente (Fanfiction sobre Rob) (+18)

Mensaje por Zafrina el 24/5/2009, 6:55 pm

ok, graciasssss
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Re: Una Historia Diferente (Fanfiction sobre Rob) (+18)

Mensaje por Atal el 24/5/2009, 6:59 pm

la leereeeeeee¡¡¡ no te preocupesdespues los comentarios respecto a ella ok
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Re: Una Historia Diferente (Fanfiction sobre Rob) (+18)

Mensaje por Atal el 24/5/2009, 9:58 pm

chiquilla¡¡¡¡ te pasaste con esta historia, recien acabo de leerla y esta muy buena, deberias seguir con la historia para saber si Robert se encuentra nuevamente con la vampira misteriosa y si por fin encuentra la felicidad aunque sea en ficción, de verdad amiga, sigue con la historia muy buena
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Re: Una Historia Diferente (Fanfiction sobre Rob) (+18)

Mensaje por Bbra el 24/5/2009, 10:12 pm

esta muy interesante, me gusto eso de q nada q ver con kris y q la hermosa vampira sea morena
esta muy buena tu historia realmente inspira a creer
ojala yo me encontrara un hermoso vampiro jajaja
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Re: Una Historia Diferente (Fanfiction sobre Rob) (+18)

Mensaje por Citly Patzz el 24/5/2009, 10:13 pm

OMFG !!!! apenas llevo un un poco pero esta muy buena, seguire leyendo

aproposito cambiare el tema al foro de fanfics

besitos







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Re: Una Historia Diferente (Fanfiction sobre Rob) (+18)

Mensaje por Atal el 24/5/2009, 10:27 pm

te va a gustar solo q debería seguir la historia
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Re: Una Historia Diferente (Fanfiction sobre Rob) (+18)

Mensaje por PaLMiZi el 25/5/2009, 9:39 am

aii yo ahora mismo no puedoo.. no tengo tiempo ni para pasarmee...

pero prometo qe en cuanto termine los examenes me pongo a ellooo :D el tuyo y los de reinis :D
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Re: Una Historia Diferente (Fanfiction sobre Rob) (+18)

Mensaje por Zafrina el 25/5/2009, 4:27 pm

les gusto????
muuchas gracias por sus comentarios chicas, simplemente se me ocurrio el otro dia que lei una de sus entrevistas...

no habia pensado en seguirla... pero cuando tenga un tiempecito libre de la U me pongo a ello...
muchas gracias nuevamente

ah, y por lo de que no estaba en los fanfics, es que a veces soy algo despistada...
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Re: Una Historia Diferente (Fanfiction sobre Rob) (+18)

Mensaje por Atal el 25/5/2009, 9:13 pm

síiii debes seguirla, pero tambien no descuidar tus estudios ok, pero no me dejes con las ganas ok saludos
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Re: Una Historia Diferente (Fanfiction sobre Rob) (+18)

Mensaje por PaLMiZi el 30/5/2009, 10:18 am

kateee me encantooo

yo tambien qiero encontrarme con un vampiro y qe me muerda muahaha *_*

ojala qe si la sigass.. qiero saber si vuelve a "dejar de creer" otra veez :D
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Re: Una Historia Diferente (Fanfiction sobre Rob) (+18)

Mensaje por Bbra el 30/5/2009, 9:56 pm

si kate ojala la continues quiero saber si vuelven a charlar con su hermosa vampiresa
y siiii yo tambien quiero un vampiro y q me muerda asi como en la historia
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Re: Una Historia Diferente (Fanfiction sobre Rob) (+18)

Mensaje por Atal el 30/5/2009, 10:22 pm

ojala tenga tiempo para q se inspire y escriba, estaremos impaciente esperando
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Re: Una Historia Diferente (Fanfiction sobre Rob) (+18)

Mensaje por Bbra el 30/5/2009, 10:24 pm

siii la historia esta muy interesante
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Re: Una Historia Diferente (Fanfiction sobre Rob) (+18)

Mensaje por Atal el 30/5/2009, 10:59 pm

yo quiero saber si la vampira vuelve a ver a Rob y lo muerde otra vez....jajajaj quiero leer como lo disfruta otra vez jajaj
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Re: Una Historia Diferente (Fanfiction sobre Rob) (+18)

Mensaje por PaLMiZi el 31/5/2009, 2:40 am

jajaja como disfrutaa...

pero y si lo convierte en vampiro? o.O y despues va a rodar con kris y todo eso de los besos.. se hace mas creible!! xd
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nuevo capitulo

Mensaje por Zafrina el 1/6/2009, 3:21 pm

Hola chicas, después de tantos días he podido actualizar con el segundo capítulo.
No encontraba el momento de librarme de los trabajos y las pruebas en la U, al menos me saqué un 7 en una prueba (un logro impresionante, en realidad jeje) pero ya que encontré un tiempecito, me puse a escribir.
Tomando en cuenta que no tenía contemplado continuar, advierto que podría ser tedioso al principio el hecho de tratar que hilar los primeros capítulos para una historia más larga, pero espero que tengan paciencia y que les guste.
Gracias a todas por sus palabras de apoyo jajaja


Capítulo 2: DESPUÉS DE TANTO TIEMPO: OBSESIÓN


Ya han pasado dos meses desde la última vez que vi a la hermosa chica vampiro de ojos azules.
Desde aquella vez fuera del estudio de fotografía, creí haberla visto un par de veces, pero solo era mi imaginación y los deseos de encontrarla los que me hicieron confundirla con cualquier chica de cabello negro que veía por la calle.
A los pocos días después de esa noche y cuando ya los moretones de mi cuello habían desaparecido por completo, incluso llegué a creer que todo había sido producto de mi imaginación, pero cuando veía su encendedor plateado y la pequeña caja blanca encima de mi velador, me elevaba hasta el espacio recordando mi único momento con ella y sabiendo, también, que todo había sido cierto… Que había sido besado y mordido por un auténtico vampiro y no uno de los que interpreto en las películas.
Dormí más de una semana en el sillón del living con la ventana abierta, e incluso había dejado de trotar a medianoche como acostumbraba solo por esperarla... Pero ya había perdido toda esperanza de volver a verla.
Estaba distraído y aunque al principio eran los que me rodeaban quienes lo decían, al final me di cuenta que así era. Las primeras semanas olvidaba compromisos o llegaba tarde a ellos y por sobre todo, me costaba aprender los parlamentos de las escenas. Por suerte Krist se mostraba paciente conmigo (lo que realmente agradecí), mientras que me equivocaba una y otra vez.
Solo faltaba una semana para viajar a Italia a filmar la nueva película y aún no podía concentrarme en mi trabajo ¿Me podrían despedir a mitad de la saga?, o si así fuera ¿en realidad me importaba?...No, solo tenía cabeza para una sola cosa…
Según lo que recordaba, Katherine había dicho que volvería si es que algún día volvía a dudar de su existencia, así que ¿sería capaz de planear alguna treta para que volviera a aparecer?...
El miércoles por la tarde, a solo un día de partir a Montepulcino, todo el elenco estábamos saliendo de una reunión para afinar los detalles de las primeras escenas de Luna Nueva. La noche comenzaba a caer y la oscuridad se iba apoderando de las calles. Kristen, quien iba a mi lado en esos instantes hacia el estacionamiento, iba tarareando una canción desconocida para mí y que increíblemente me recordaba a la melodía que había escrito pensando en Katherine hacía un mes atrás (o tal vez era que todo me recordaba a ella…?)[/justify]
—¿Krist? —le hablé recordando sus palabras de hace dos meses con respecto a lo sobrenatural.
—¿Si? —respondió dando fin a su despreocupado y tranquilo canturreo.
—¿Crees en vampiros? —solté sin más y ni siquiera supe porqué lo pregunté sabiendo ya su respuesta, ¿o era que comenzaba a cuestionármelo después de haber pasado ya tanto tiempo desde aquel acontecimiento?
Mi pregunta la tomó por sorpresa. Se le notaba en el rostro.
—Bueno…eh… ¿por qué no? —respondió —Si hasta se supone que existen los extraterrestres, ¿por qué no un vampiro?
Su respuesta pareció como una broma… ¿Por qué le había preguntado aquello?... Ah, cierto. No tenía si siquiera su encendedor a mano para recordarme que todo había sido real…, pero ¿por qué seguía empeñándome en dudarlo?
—¿Por qué lo preguntas? —continuó —¿Acaso has visto a algún vampiro por ahí? Creí que tu no creías —finalizó riendo.
Su broma tenía más verdad de lo que ella se podría llegar a imaginar, pero simplemente respondí de la misma forma.
—¿Quién sabe? —terminé uniéndome a sus risas.
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Re: Una Historia Diferente (Fanfiction sobre Rob) (+18)

Mensaje por Zafrina el 1/6/2009, 3:22 pm

¿Y si jamás volvía a verla?, pensaba, ¿y si pasaba el resto de mis días esperando encontrarla al entrar a mi apartamento o al mirar al otro lado de la calle?...
A un día de partir a Italia y ya estaba seguro que su recuerdo me perseguiría hasta allí y a donde fuera que fuese, incluso hasta el fin de mis días.
¿Cómo algo fortuito podía causarme tanta obsesión?, porque esto no era más que una extraña obsesión. Algo en lo que piensas día y noche siendo consciente que ni siquiera es por tu bien, algo que sabes que no te lleva a ninguna parte o como si compraras un billete de lotería esperando que los números que escogiste fueran los sorteados… ¿Qué números tendría que escoger yo para que toda aflicción desapareciera?
—¡Chicos! —dijo alguien corriendo tras nosotros hasta alcanzarnos.
Era Taylor con su habitual semblante enérgico y su sonrisa infantil. ¿Qué edad tenía?, me pregunté mientras llegaba a nuestro lado.
—Iremos al “Shot Club” —dijo señalando al resto que iba más atrás. —¿Se apuntan?
—Claro —dijo Kristen. —Michael me está esperando a la salida, pero creo que no habrá problema.
Michael… ¿cómo podía estar así con él?: “Creo que no habrá problema” ¿Cómo es eso?...
—¿Y tú, Rob?, ¿te apuntas? —me preguntó Taylor desviando mi corriente de pensamientos.
—No se… no creo que…
—Oh, vamos —me interrumpió. —Diviértete un poco chico. Hace meses que andas como en otro mundo.
—Tiene razón —coincidió Krist, —pareces un zombie, sin contar todas las veces en que tenemos que estar repasando las líneas una y otra vez porque se te olvidan.
Me sentí mal ¿Que acaso se trataba de atacarme?... pero después de todo ellos tenían razón.
—De acuerdo, como ustedes quieran —resolví finalmente. Tal vez un poco de ambiente festivo compartido me despejara la mente, —pero luego tendrán que dejarme en el apartamento. No quiero ser conductor asignado —solté finalmente y ellos rieron ante el último comentario.
Taylor se fue conmigo en el auto. Conversamos bastante, incluso de la película que antes tanto me molestaba, pero hubo un momento en el que tras buscar alguna emisora en la radio sacó a relucir lo que se había imaginado hace dos meses.
—Y… —comenzó haciendo énfasis —¿no nos vas a presentar a tu nueva novia?
—¿Qué novia? —pregunté ya que en un principio estaba confundido.
—Ya sabes, la de las marquitas —respondió haciendo un gesto con sus dedos en el cuello. —Desde ese día que andas como en las nubes.
Técnicamente él tenía razón, pero no precisamente por lo que se pudiera imaginar ¿cómo habrá sido mi expresión en este último tiempo para que se percatara de algo puntual?
—No es lo que piensas —le dije mientras me removía en el asiento. —No tengo ninguna novia, ni tampoco pasa lo que tú crees…
No exactamente…
—Ey, no hay problema —interrumpió. —Si no quieres hablar, no hay ningún drama, en serio.
—Ok.
Suspiré aliviado.


Llegamos al “Shot Club” y en lugar pude ver que ya se encontraban algunos de los chicos de producción, Kellan y Krist junto a Michael que la abrazaba posesivamente.
Afortunadamente el Club no era nocturno en su totalidad, ni tampoco algo familiar, estaba como entre dos mundos (como yo, pensé), así que no fue difícil ubicarlos en una mesa frente a la barra entre toda la demás gente.
Llamamos la atención, eso ni para que comentarlo. Imaginarse entrando a un club y ver una mesa llena de “famosos”… Por fortuna, al parecer ninguno de los que allí se encontraban era algún fan, así que solo fueron algunos flashes los que nos cegaron momentáneamente para luego poder continuar con nuestra sesión de relajamiento.
Bebimos animadamente mientras que poco a poco me iba haciendo partícipe de la conversación que amenizaba la noche.
Al poco rato nos empezamos a separar ya que algunos si iban a bailar, entonces solo quedábamos Taylor, Royer (un chico de producción), Nikki y yo.
Después de unos momentos de estar solos, se nos acercaron un par de chicas para “conversar”. Aunque al principio no les hice mucho caso, después de que escuchara a Taylor decir disimuladamente que me divirtiera y después de que me hiciera a la idea de que no volvería a ver a Katherine aunque planeara algún show público (uno que probablemente terminaría siendo ridículo al no tener ninguna razón de ser visto desde fuera. Porque ¿qué podría hacer, ponerme a gritar en medio de un set de televisión que no creía en vampiros?), decidí finalmente despejar mi mente de la obsesión y entablar una conversación con la chica que coqueteaba conmigo.
Mi mirada era difusa… pero la chica era linda…, aunque siendo realmente objetivo no le encontraba sentido a todas las estupideces que decía. Trataba de mirarla a la cara, pero mi visión se desviaba de inmediato a la zona de su escote y sus piernas (tal vez porque era lo que más se veía de ella), entonces recordé como Katherine e incluso yo mismo pensaba que era un caballero… pero no lo hacía intencionalmente, en serio. Solo que era algo que no quieres hacer pero que terminas haciéndolo de todas maneras, como cuando alguien te dice “no me mires”, pero de todas maneras lo haces por el solo hecho de que te lo han prohibido.
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Re: Una Historia Diferente (Fanfiction sobre Rob) (+18)

Mensaje por Zafrina el 1/6/2009, 3:23 pm

No estaba ebrio, solo un poco alegre… y el alcohol ayudaba en eso aunque todo el mundo negara que sirviera para olvidar lo que nos preocupa o lo que nos afecta. Pero a mi no me importaba con tal de que me sirviera para olvidar tas solo un momento.
La chica… ¿Raquel?, se me acercó más de lo que ya estaba y me molestó de cierto modo tanta cercanía que se adjudicaba, por lo que decidí mirar a Nikki quien estaba sentada al otro lado junto a mí en esos momentos.
Cuando lo hice, noté que tenía una sonrisa bastante extraña tratándose de ella. De Taylor tal vez, pero de ella no. Solo me reveló de qué se trataba cuando tomó mi brazo y dijo disimuladamente algo que solo una mujer podría decir así.
—Hay una chica que por lo menos hace media hora que no te ha quitado la vista de encima.
Taylor, quien estaba junto a ella y que escuchó (al igual que…mmm… ¿Raquel?) voltearon a mirar.
—¡Wow! —exclamó Taylor mirando en dirección a la barra mientras que ¿Raquel? cruzaba las piernas después de ya haber mirado, algo molesta, noté yo. —Ventajas de ser famoso —concluyó finalmente suspirando.
Giré, solo por curiosidad, a ver a quien el resto tanto miraba y mi estómago dio un vuelco tremendo al ver que se trataba de mi obsesión.
Me paré sin pensarlo siquiera para ir en su búsqueda, pero la ¿Raquel?, quien estaba colgada a mi brazo me lo impedía.
—Raquel, ¿me disculpas un momento? —le pedí con toda la cortesía que me fue posible despedir para zafarme de su agarre.
—Rebeca —me corrigió molesta.
—Lo siento… Rebeca —le dije algo apenado, soltando las risas de Nikki “disimuladamente”. Pero no podía quedarme más tiempo rogando perdón. —Rebeca, discúlpame un momento, por favor.
Cuando logré salir de allí fui hasta la barra rápidamente, pero al llegar Katherine ya se había ido.
El barman me preguntó si acaso se me ofrecía algo, pero en vez de contestar a su pregunta le pregunté por Katherine, no por su nombre obviamente, y él me dijo que hace un momento la había visto sentada allí, pero que no se había fijado en el momento en que se fue.
Se había ido, otra vez.
Volví a la mesa con la mente trabajando a mil por hora.
Ella había estado allí, pero se había ido…
—¿La conocías? —me preguntó Taylor, pero yo no respondí, en vez de eso pregunté otra cosa.
—¿Vieron a dónde se fue?
Negaron con la cabeza, algo confundidos y yo solo me desilusioné aun más de lo que ya estaba.
Había estado allí, me seguía repitiendo, y quizás por cuanto tiempo, pero no se había acercado ¿Por qué?...
Raqu… Rebeca, a quien tenía a mi lado, hacía intentos por reclamar mi atención nuevamente… ¡Claro!, tal vez no se acercó por ella.
Justo cuando me seguía preguntando el porqué no se había acercado, un camarero se acercó con una bandeja y me entregó un café.
—Yo no pedí esto —le dije.
—Lo se, señor, pero una señorita lo envió junto a esto.
Y me entregó una hoja de papel doblada a la mitad. Cuando lo abrí, con la misma pulcra caligrafía que ya había memorizado, estaban escritas las siguientes palabras:


Para que pienses con claridad.


—Gracias —le dije al camarero tras leer la nota que ya sabía de quien era, y se fue dejándome con una sensación de vacío mezclada con la diversión ¿Por qué un café?
Era tan cómico que me reía solo…
—¿Quién te enviaría un café? —preguntó con recelo Rebeca (ya lo aprendí), pero no la tomé en cuenta, es más, me molestó que se refiriera así.
—¿Qué dice? —me preguntó Nikki y como no encontré nada extraño ni ningún problema en aquello, le mostré el papel que leyó junto con Taylor.
—Muy considerado de su parte —comentó Nikki mientras miraba con sorna a mi “acompañante”.
—¿Sabes de quien es? —inquirió Taylor entregándome de vuelta el papel que guardé como tesoro en mi bolsillo (¿podía ser tan cursi lo que hice?)
—Si—contesté riendo y me bebí el café de un trago antes de levantarme. —Me voy —anuncié y noté como la expresión de Rebeca era de sorpresa.
—¿Tan temprano? —preguntó Nikki mirando su reloj, pero ya era las 12:30.
—Si. Tengo algunas cosas que hacer —contesté. Aunque a esas cosas, ni siquiera sabía que pudieran ser, de que se podrían tratar o si tan solo ocurrirían. —Taylor, ¿te vienes conmigo?
—Por supuesto que no —respondió sonriendo. —No me gusta interrumpir en algunas cosas.
Pude sentir el evidente doble sentido de sus palabras, pero no me importó ya que mientras no le diera vueltas al asunto, antes llegaría al apartamento; porque aunque pudiera sonar enfermizo y desesperado, sentía que podría verla otra vez.
Ignoré a Rebeca que trataba de “convencerme” para que no me fuera lo más caballerosamente que pude dentro de mi urgencia por salir de allí, e incluso noté que ya pensaba con claridad, porque la chica era rubia (N/A: me acordé de Katrina en el comentario sobre las rubias, pero claro, nada en contra de cualquier rubia que pudiese haber en el foro y solo con ellas… jajaja) y a mí ni siquiera me gustaban las rubias (aunque mis hermanas y mi madre lo fueran, pero ese ya era otro tema aparte).
Les pedí que me despidieran de Krist y los demás, y me fui.
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Re: Una Historia Diferente (Fanfiction sobre Rob) (+18)

Mensaje por Zafrina el 1/6/2009, 3:24 pm

Media hora más tarde llegaba a mi apartamento con las llaves listas en mi mano para abrir la puerta, y de pronto me paralicé ¿Qué pasaba si no venía?, después de todo, la última vez que la vi fuera del estudio de fotografía no había ido al departamento, y había sido la última en que la vi… hasta hoy.
Respiré hondo y giré la llave. Cuando las puertas se estaban abriendo noté el exquisito olor a tabaco exótico y sentí como mi estómago daba un vuelco de 180º nuevamente.
Ok. Puede que haya sido lo que quedó del cigarrillo que fumé -uno de los que me había obsequiado- hacía dos semanas…No.
Encendí las luces y allí estaba ella, con un sweater gris ceñido al cuerpo y unos pantalones también ajustados de color negro.
¿Así de hermosa era?... Los mismos ojos de un azul intenso que me recordaba al lapislázuli, el mismo cabello negro que le caía en ondas sobre los hombros como un manto de seda, y el mismo rostro pálido y hermoso que se tomaba mis sueños por las noches.
—Katherine —solté entrando y dejando que la puerta que se cerrara sola. Aliviado de encontrarla allí como si fuera un adolescente.
—Hola —dijo apagando el cigarrillo en el cenicero. —Llegaste rápido.
Su voz apenas se asimilaba a la de mis recuerdos los cuales se transmitían como en una radio mal sintonizada. Esta era, definitivamente, mucho más suave y profunda a como la recordaba.
—Tu también —comenté recordando que ella se había ido del club solo algunos minutos antes que yo y tomando en cuenta que no vi ningún vehículo que ella usara, había sido muy rápida…, pero existen los taxis, me dije y luego recordé; o tal vez solo fue su increíble velocidad… —Bonito detalle… lo del café, quiero decir.
—Bueno, hoy existen muchos accidentes por consumo de alcohol —dijo tranquilamente —y si mueres, no podrías seguir haciendo al chico Cullen.
Rió por su comentario. Una risa agradable, una risa cálida, y que por lo cual me fue imposible no sucumbir ante ella, terminando por unirme en sus risas.
De momento estaba de pie observándola detrás del sillón, el que antes había utilizado de escudo, y al igual que aquella vez, ahora no sabía que hacer. Finalmente opté por sentarme frente a ella.
—En el Club, ¿por qué no te acercaste? —le pregunté queriendo saber su respuesta y deseando clandestinamente, en lo más profundo de mi subconsciente, que fuera debido a Rebeca. ¿Podría ser debido a celos, o albergaba mucha esperanza de mi parte?
—No quería importunar —respondió, —además no hubiese sido correcto interrumpir entre dos personas.
Si era por ella…
—No, ella no es nadie —me apresuré a decir torpemente. —En serio, no significa…
—Ey! Tranquilo. No tienes por que darme explicaciones —me interrumpió sonriendo con aquella sonrisa que me idiotizaba. —No soy tu madre.
Eso ya lo tenía más que claro, pensé.
Bueno, después de todo si había sido por Rebeca… ella me siguió?
—¿Y a qué se debe el honor de tu visita? —inquirí emocionado. —Creí que te vería si volvía a dudar nuevamente de tu existencia, aunque debo reconocer que ya estaba planeando algo para que volviera a verte —bromeé, a pesar de que en el fondo era completamente cierto.
—Te creo —respondió suspirando, —aunque tu intención no era precisamente que creyera.
—¿Qué quieres decir? —pregunté.
Estaba confundido, ¿cómo lo podía saber?
—Que lo que dijiste, a pesar de ser una broma, en el fondo era cierto.
—¿Cómo lo sabes? —pregunté, aunque… no podía ser… —Espera, ¿puedes leer la mente?
Me alarmé por unos momentos. Si ella sabía todo lo que yo pensaba, no sabría donde ir a parar por la vergüenza.
—¿Qué acaso no escuchaste lo que te dije la otra vez? —soltó sonriendo —Lo de leer mente son funciona como con tu personaje.
Suspiré disimuladamente aliviado, pero aun estaba confuso.
—¿Cómo, entonces? —pregunté.
—Solo percibo la emoción que envuelve tus pensamientos en lo más profundo —contestó tranquilamente como si confesara que sabía leer… —Por ejemplo; podría percibir cuando estás contento o cuando estás triste. Cuando te sientes ansioso o cuando estás confuso. O simplemente… cuando estás nervioso —en el preciso momento en que pestañeé, hizo eso que hacía en el momento menos esperado. Al abrir los ojos la tenía a mi lado sonriendo —…como ahora —concluyó.
—N-no estoy nervioso —me defendí vagamente, —solo me asustaste… un poco.
Era mentira. Su cercanía aun me seguía colocando nervioso, a pesar de que lo único que había querido era verla.
—No es cierto —dijo acercándose aún más. —Al principio solo te tomé por sorpresa, pero ahora estás nervioso.
—Y-yo que tú, no me fiaría en lo q-que percibes —dije entrecortadamente atrapado en sus ojos del color del lapislázuli, sintiendo la estática entre nosotros y su dulce y cautivante aroma al estar tan cerca de mí.
—Aunque no me fiara en lo que percibo, puedo oír tus latidos —¿mis latidos?..., —puedo sentir como tus manos tiemblan y también puedo ver la expresión de tu mirada en estos momentos —dijo rozando mi rostro con sus frías y delgadas manos, haciendo que efectivamente mis latidos elevaran su ritmo y mis manos temblaran aun más —todo lo suficientemente claro como para darme cuenta de que estás nervioso.
No había por donde discutir.
—Ok —dije dándome por vencido. —Tú ganas.
E inmediatamente se alejó de mí para estar a una distancia de cercanía normal.
Su sonrisa fue extensa. Aquello le divertía. Le divertía ponerme nervioso, pero como no quería que tuviera oportunidad de ponerme incómodo nuevamente, la ataque con la primera pregunta que se me vino a la cabeza.
—¿Cómo puedes oír los latidos del corazón tan fácilmente?
Aun había muchas cosas que no sabía sobre ella, de hecho, no sabía nada. Solo sabía que era un vampiro y hasta ahora, que no me convertiría en uno si me mordía, que no brillaba a la luz del sol (porque es fue lo quiso decir, ¿no?) y que podía, increíblemente, oír los latidos del corazón.
—Es innato, y muy útil por lo demás —contestó. —no solo puedo oír los latidos del corazón, también oigo los sonidos que para el humano son imperceptibles.
—¿Tanto así?
—Si, de hecho, podría decirte que en este preciso momentos tu vecina está hablando sobre ti con su amiga por teléfono.
¿Mi vecina? No me importó lo que dijera mi vecina, lo que me importó fue saber sobre su capacidad. ¿Podía escuchar algo a través de largas distancias y gruesos obstáculos?
—Es increíble —solté sorprendido.
—Créelo —dijo sonriendo. —Esa es una de las tantas cosas anexas que vienes cuando firmas el contrato.
—¿Contrato?
¿Quería decir que había firmado un contrato para ser lo que era? ¿Algo así como un pacto?
—Contrato —repitió. —No literalmente, claro. Solo es como me refiero al momento en que me convertí.
Asentí sin decir palabra alguna, clavando la mirada en el suelo. Después de todo solo se trataba de una metáfora.
—¿Y cómo te convertiste? —le pregunté sin la vista, aun así, noté como cambiaba de posición en el sillón y su voz se tornaba más seria.
—También es fácil. Te muerden y ya está.
Eso no era cierto. Ella me mordió y no había sucedido nada, es más, ella dijo que no me sucedería nada.
—Tu me… mordiste —dije algo incómodo al recordar lo que había sucedido, ahora siendo consciente que ella podía percibir mis emociones, pero por supuesto, tratando de que pasara por alto, —pero no me convertiste.
—No, porque no bebí de tu sangre tanto como para matarte, ni tampoco te di a beber de la mía —dijo dejándome helado por lo que acababa de decir, mientras se ponía de pie para ir hasta su chaqueta y tomar sacar un cigarrillo de su cigarrera de metal, el cual encendió con un encendedor corriente. Entonces, de inmediato recordé que tenía el suyo en mi poder, pero antes de que pudiera decir algo, Katherine siguió hablando. —Solo bebí un poco de ti, como si dieras una donación al banco de sangre, nada grave —comentó sonriendo, pero su sonrisa no era como las que había visto antes. —En cambio a mi me desangraron hasta que estuvieron a punto de matarme y fue en ese momento cuando bebí la sangre de mi creador… y ya me ves aquí —concluyó botando las cenizas del cigarrillo en un cenicero, entonces cambió abruptamente de tema alcanzándome su cigarrera —¿Quieres uno?
—Gracias —contesté tomando uno, pero mi mente todavía estaba en lo que Katherine acababa de decirme. —¿Quién te…? —comencé a preguntar, pero ella me interrumpió.
—¿Quién me convirtió?... Eso no importa, ¿no crees? —terminó zanjando el tema con una sonrisa, evidenciando que no quería hablar más sobre aquello. —¿Fuego? —ofreció alzando su mano izquierda con el encendedor corriente en ella, por lo que pude ver en su dedo pulgar el anillo de plata con el extraño escudo en él. El que había visto la primera vez de la misma forma, pero esta vez sus uñas estaban bañadas en esmalte negro.
—Tu encendedor —dije después de prender el cigarrillo. —Lo olvidaste la última vez.
—Así es —respondió, —por eso vine hasta aquí.
—¿Por eso que fuiste al “Shot Club”esta noche? ¿Estabas buscándome? —pregunté esperanzado porque no fuera solo ahínco mío volver a encontrarnos.
—No —contestó haciendo que mi ilusión se esfumara. —Pasaba por allí y te vi, entonces lo recordé y vine hasta aquí.
—Oh…
—¿Estás desilusionado? —inquirió sonriendo sentándose en el diván de cuero negro como en un principio.
—No ¿Por qué debería estarlo? —pregunté despreocupadamente y nervioso a la vez, porque así era.
—Buen punto —comentó pensativa. —Tal vez tengas razón en lo de no fiarme en lo que percibo.
O tal vez si…, me dije.
En fin. Ya le había comentado que tenía lo que había ido a buscar, pero aún no quería que se fuera. A pesar de ser más de las 2 de la mañana y que al otro día viajaba a Italia (o mejor dicho en unas cuantas horas más) no quería que se fuera.
—¿Duermes? —solté lo primero que se me vino a la mente recordando que en Crepúsculo los vampiros no podían dormir, pero al menos logré que Katherine rompiera en risas.
—Por supuesto que si —contestó volviendo a la forma de su sonrisa habitual, aun así su mirada estaba sombría, por lo que fue imposible ver que no sonreía como antes. Había algo de trasfondo en todo esto… Pero no quería verla triste, porque eso era lo que había más allá; tristeza.
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Re: Una Historia Diferente (Fanfiction sobre Rob) (+18)

Mensaje por Zafrina el 1/6/2009, 3:25 pm

—¿Duermes en ataúdes? —pregunté mordiéndome el labio para poder aguantar la risa. Ella no pudo.
—Claro que no —contestó riendo. —Cuando te dije que nos asimilábamos a los de Anne Rice, no me refería al 100%.
—Oh. Ya veo… —aunque lo cierto era que nunca había leído un libro de Anne Rice —Tienes cama —comenté.
—Así es. Es mucho más cómoda que un ataúd —bromeó.
—Y si te muestro un crucifijo, ¿te conviertes en murciélago y sales volando?
—Tampoco —dijo haciendo que su sonrisa iluminara la sombra de sus ojos. Se veía hermosa cuando sonreía, y cuando no también, pero acababa de descubrir que no me gustaba verla triste.
—¿Y si…? —comencé a hablar mientras tomaba el portarretrato de la mesa de centro y ella me miraba confundida.
—¿Qué sucede? —preguntó confusa.
—Espera —contesté sacando la foto de mi familia del portarretrato mientras dirigía el vidrio en su dirección. —¡También te reflejas!
—Claro —contestó divertida. —Sería muy extraño ir por las calles sin poder verte en las ventanas.
—Y también sería una lástima que tu belleza no se pudiera reflejar —dije contemplándola, y solo fui consciente de lo que dije hasta que vi su expresión de sorpresa. —Lo siento, no quise…
—No te preocupes —interrumpió, —pero será mejor que me marche. Ya es tarde y estarás demasiado cansado para viajar.
—¿Viajar? —pregunté confundido —¿Cómo sabes lo del viaje?
—¿Es una broma? —inquirió alzando una ceja y sin esperar a que respondiera que no, continuó. —Estás en todos los canales.
—Oh… —solté algo avergonzado, porque en definitiva ella tenía razón. Nuevamente.
A estas alturas ya todos los canales conocían la hora y la aerolínea del vuelo para la tarde.
Katherine se levantó y tomó su abrigo de cuero colocándoselo mientras me miraba, entonces se dirigió hasta la ventana sin decir más palabras. Esta vez no apagaría la luz para irse.
—Espera, no te vayas —le pedí.
Había algo que necesitaba de ella y que solo se reafirmó cuando se volteó hacia mí y sus labios se movieron embelesándome.
—Hay algo que quieres saber, ¿qué es? —preguntó.
No sabía que decir. La última vez me había besado y me había mordido, pero ¿por qué ahora esperaba que fuera de la misma forma? ¿Habían sido sus labios los que me habían obsesionado tanto?, o ¿había sido la sensación de cuando bebió de mi sangre?... Eran esas preguntas las que tenía en la cabeza mientras observaba sus labios nerviosamente. De nuevo nervioso, pensé. ¿Y si me a cercaba y la besaba? No. No era capaz de hacer aquello por mucho que la deseara. Simplemente no tenía el valor, además ella se merecía algo mejor, algo a su nivel.
—Tu encendedor —dije finalmente. —Lo olvidas otra vez.
Alzó las cejas, dubitativa por unos segundos y luego sonrió dándose por vencida por algo que solo su mente conocía.
—Olvídalo —contestó. —Puedes quedártelo.
y en el momento de dar la vuelta y salir hasta el balcón, me di cuenta que se iba sin lo que había venido a buscar, por lo tanto ¿podría ser solo una excusa para venir? ¿Podría ser capaz de darme una esperanza? Y si era así, ¿buscaría otra excusa para volver?
—Espera —le pedí de nuevo.
—Dime.
—¿Volverás otra vez sin que sea necesario dudar de ti?
—¿Quieres que regrese? —preguntó con extrañeza.
—Si.
—Entonces lo haré.
—Prométemelo.
—Te lo prometo.
Y sin más preámbulos saltó por el balcón.
No pude creer lo que había visto. Esta vez si pude ver con claridad lo que ocurría al no estar la luz apagada, pero no dejaba de ser impresionante. Cunado corrí hacia el balcón preocupado por como pudiera estar (tontamente por lo demás, ya que había olvidado por un segundo quien era), descubrí que caminaba tranquilamente mientras se subía el cuello se la chaqueta sin mirar atrás, como lo había hecho la primera vez.
Era mujer era increíble.
La había visto nuevamente al fin. Había deseado por meses tener sus labios y sentirla cerca otra vez, pero no había tenido el valor suficiente para tomarla entre mis brazos. Había refrenado mi obsesión de sentirla, pero increíblemente no me arrepentía… En el fondo tenía el presentimiento de que tendría mi oportunidad, ella lo había prometido. Volvería.
Mientras pensaba en Katherine, sonriéndole a la nada antes de quedarme dormido sobre la cama, imaginaba su boca, supuestamente la causa de mi obsesión, y entonces me dije; no era solo lo que me hizo sentir lo que me obsesionaba, si no que era ella en su totalidad. Su rostro, su mirada, su tacto, aquellas vagas caricias, la corriente entre ambos, su voz, su todo. Ella era mi obsesión…, pero las obsesiones nunca tenían un buen final. Siempre terminaban mal ¿Y si ésta terminaba de igual manera?
No quería que ella fuera solo mi obsesión, quería que fuera algo más. Sentía que era algo más, ¿pero qué?
Sin darme cuenta, el sueño me había vencido en tanto buscaba un nombre para ese algo más. Había sido vencido por los sueños en donde Katherine se alzaba, y es más, había sido vencido por ella misma. Vencido por algo más que mi propia obsesión. Vencido por la hermosa chica vampiro.


********************************

¿Qué tal? ¿Esperaban otro “encuentro cercano”? No se impacienten jajaja Todo a su debido tiempo ahora.
Espero que les haya gustado y espero también fehacientemente sus comentarios.
Al ser el primer FF que escribo, ni se imaginan la emoción que siento al leer lo que ustedes escriben  (muy cursi? jajaja) Bueno, como sea. Feliz de la vida acepto sus sugerencias para próximos capítulos si es que a éste le va bien.

Adiós. Cuídense y “Sigan Creyendo…”
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